Hay historias que se miden en gramos y en días ganados. La de Giovanni, un nene oriundo de Miramar, arrancó cuesta arriba: llegó al mundo a las 28 semanas de gestación pesando apenas 900 gramos, en el marco de un embarazo de mellizos. Su mamá, Michelle, tuvo que despedir a su otro bebé apenas dos días después del parto. Desde ese momento, la pelea por la vida no se detuvo.
Tras ocho meses internado en neonatología, Giovanni recibió el alta y volvió a su casa con una traqueostomía y oxígeno suplementario. Con el correr de los meses dejó de necesitar el oxígeno, pero mantuvo la cánula en la garganta y siguió alimentándose por sonda. Como esa vía le provocaba lesiones en la nariz, los médicos optaron por colocarle un botón gástrico.
La intervención no salió redonda. Según relató Michelle, hace dos años el estómago se le descolgó y el pequeño sufrió una peritonitis. Después de eso, la familia logró mantenerse lejos del hospital durante un buen tiempo. Hasta que, hace aproximadamente dos meses, todo volvió a complicarse: Giovanni ingresó al Hospital Materno Infantil con un cuadro de abdomen agudo.
Los profesionales debieron practicarle dos cirugías exploratorias para entender qué pasaba puertas adentro. En la primera detectaron bridas, esas especies de cintas que se forman en el intestino y obstruyen el tránsito normal. En la segunda le realizaron una ileostomía, un procedimiento que permite que el intestino delgado elimine los desechos a través de una bolsa externa.
A partir de ahí, el principal dolor de cabeza pasó a ser la pérdida de líquidos. Lo esperable era que Giovanni perdiera entre 200 y 300 mililitros por día, pero llegó a eliminar hasta un litro y medio. «Cuando se logró reducir eso, nos fuimos cinco días a mi casa y volvimos porque empezó a perder mucha cantidad y se me deshidrataba», contó su mamá. Desde entonces permanecen otra vez internados, y recién en los últimos días consiguieron controlar parcialmente el problema.
El cuadro se complicó todavía más. Giovanni está anémico y atravesó inconvenientes con el catéter central: en una oportunidad se le salió y luego sufrió una infección, por lo que debieron recolocarlo. Hoy, además, cursa una infección en sangre por estafilococo y recibe antibióticos. «Hasta ayer hizo fiebre. Entonces estamos como muy complicados», expresó Michelle.
Como si el panorama fuera poco, hace pocos días la ileostomía sufrió un prolapso: parte del intestino comenzó a salir hacia el exterior. Por el estado general delicado del nene, los médicos no pueden someterlo de inmediato a una nueva cirugía.
Una familia partida en dos
Mientras Giovanni sigue internado, Michelle es quien permanece a su lado las 24 horas. En Miramar quedaron su marido y sus dos hijas, de 14 y 10 años. La familia no tiene auto, así que cada viaje hasta Mar del Plata representa un gasto que hoy no pueden sostener. «Nos vemos poco. Él no puede venir porque el colectivo está a 6.600 pesos y de ida y vuelta es un montón», explicó la mujer.
La economía doméstica está al límite: su marido se encuentra sin trabajo y busca distintas maneras de generar ingresos para sostener a las chicas. A eso se suma que una de sus hijas empezó a tener problemas con sus niveles de azúcar, producto del estrés que atraviesa toda la familia. Preocupación y gastos que se acumulan uno sobre otro.
El pedido de ayuda
Por eso, decidieron iniciar una campaña solidaria. Michelle aclaró que no busca comodidades ni lujos, sino contar con los elementos básicos que le permitan quedarse junto a su hijo y, al mismo tiempo, ayudar a sostener a su familia en Miramar. La ayuda incluye:
- Alimentos y productos de higiene personal para Michelle durante su estadía en el hospital: shampoo, crema, enjuague, papel higiénico, galletitas, mate cocido y otros básicos.
- Pañales e insumos que no siempre están disponibles o no vienen en el talle adecuado.
- Colaboración económica para costear los traslados entre Miramar y Mar del Plata.
El desgaste también pasa por el cuerpo y la cabeza de la mamá. «Yo últimamente no duermo. Estoy toda la noche con insomnio«, confesó. Durante mucho tiempo pudieron afrontar las dificultades con sus propios medios, pero esta vez la situación los desbordó. «Estamos tratando de mantenernos fuertes, pero esta vez no estamos pudiendo», se lamentó.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo al alias michellelucia.123, a nombre de Michelle Lucía Maidana, o comunicarse al 2291463977. La meta es simple y enorme a la vez: que Giovanni siga acompañado por su mamá en esta etapa crítica y que la familia tenga un poco de alivio para sostenerse. «Realmente lo necesitamos», insistió Michelle.