La temporada de gripe de este año podría arrancar antes de lo habitual y los especialistas no dudan en pedir que la vacunación no se postergue. Las pruebas de laboratorio están dando positivo a tasas poco comunes para esta altura del otoño en la costa oeste de Estados Unidos y en el Reino Unido, según datos difundidos por la revista científica Nature.
El fenómeno no es exclusivo del hemisferio norte. En Japón, los brotes registrados en agosto y principios de septiembre obligaron a cerrar algunos colegios justo cuando los chicos volvían de las vacaciones de verano, una señal que los epidemiólogos miran con atención.
Un adelanto que llama la atención
Si los contagios en la costa oeste estadounidense siguen al ritmo actual, el país enfrentaría una de las temporadas más tempranas que se recuerden. Así lo planteó Scott Hensley, virólogo de la Universidad de Pensilvania, quien recordó que lo habitual es que la gripe alcance su pico entre diciembre y enero.
El detalle clave está en el tipo de virus que circula. La mayoría de los casos iniciales en Estados Unidos corresponden al H1N1, un cambio respecto al año pasado, cuando dominó una versión de rápida propagación del H3N2. Según los datos federales citados, el H1N1 concentró el 96% de los casos en la semana que terminó el 26 de septiembre, mientras que el H3N2 explicó casi todo el resto y no se detectó gripe B.
Qué dicen los que saben
Más allá del alerta, los expertos piden no sacar conclusiones apresuradas. James Hay, epidemiólogo de la Universidad de Oxford, fue claro: «Empezar temprano no significa necesariamente una temporada más severa». Las primeras cifras, además, surgen de muchos menos resultados positivos que los que se ven en pleno invierno.
La vacuna anual se diseña varios meses antes del inicio de la temporada, por lo que no siempre coincide con los virus que terminan circulando. Según Hensley, la formulación de este año parece encajar bien con el H3N2 y la gripe B, aunque todavía no está claro si ocurre lo mismo con las cepas de H1N1.
Aun con una coincidencia imperfecta, la protección existe. El especialista recordó que la vacuna de la temporada pasada no fue creada para la nueva variante de H3N2, pero igual reconoció el virus y brindó cierta defensa. Caitlin Rivers, epidemióloga de la Universidad Johns Hopkins, suele esperar hasta mediados o fines de octubre para vacunarse, pero este año evalúa hacerlo lo antes posible. En la misma línea, el virólogo Alex Greninger sentenció: «Esta es una de esas temporadas en las que el mensaje clave es vacunarse ya».
Quiénes deberían priorizar la vacuna
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan la vacuna antigripal todos los años para todas las personas a partir de los 6 meses, idealmente antes de fines de octubre. La prioridad son los grupos con mayor riesgo de complicaciones graves:
- Niños pequeños.
- Mujeres embarazadas.
- Adultos de 65 años o más.
- Personas con asma, diabetes, enfermedades cardíacas o pulmonares.
Como los bebés menores de 6 meses son demasiado chicos para recibir la vacuna, los cuidadores deberían vacunarse para protegerlos de forma indirecta.
Hábitos que suman
Además de la vacuna, hay medidas simples que ayudan a frenar la propagación de gérmenes:
- Quedarse en casa cuando se está enfermo y evitar el contacto cercano con personas que lo estén.
- Mantener una buena higiene: lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o gel desinfectante, no tocarse los ojos ni la cara y cubrir la tos o los estornudos con un pañuelo.
- Mejorar la calidad del aire: ventilar con aire exterior, purificar ambientes cerrados y preferir reuniones al aire libre.
- Limpiar las superficies del hogar y del lugar de trabajo.
Con una temporada que amenaza con adelantarse, la recomendación de los expertos es clara: no dejar la vacuna para después y sostener los cuidados cotidianos para llegar mejor parados a los meses más fríos.