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Lavarse las manos con jabón reduce casi a la mitad los casos de diarrea infantil

Un gesto simple que salva vidas y cuesta casi nada. Cada 15 de octubre se recuerda el impacto del lavado de manos en la salud pública, una práctica que previene desde diarreas hasta infecciones respiratorias y que todavía está fuera del alcance de millones de hogares.

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Editorial
Lavarse las manos con jabón reduce casi a la mitad los casos de diarrea infantil

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Hay gestos que parecen menores pero mueven montañas sanitarias. Frotarse las manos con agua y jabón durante veinte segundos es uno de ellos: una barrera simple, barata y demoledoramente eficaz contra un abanico de enfermedades que van de la diarrea a la gripe.

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Lavado de Manos, una fecha pensada para instalar un hábito que, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), puede recortar casi un 50% los episodios de diarrea en chicos menores de cinco años y alrededor de un 25% las infecciones respiratorias.

El dato no es menor si se tiene en cuenta que se trata de una intervención de bajo costo y alto impacto, especialmente valiosa en poblaciones vulnerables. La higiene con jabón se ubica, así, entre las medidas sanitarias más redituables que existen.

Qué se previene con un buen lavado

La lista de enfermedades que se pueden esquivar con este hábito es larga. Entre las más frecuentes, los organismos sanitarios mencionan:

  • COVID-19
  • Gripe (influenza)
  • Virus sincitial respiratorio (VSR)
  • Gastroenteritis

A estas se suman infecciones cutáneas, oculares, parásitos intestinales y otras afecciones respiratorias graves. El mecanismo es sencillo: los gérmenes aprovechan el contacto constante de las manos con ojos, nariz y boca para ingresar al organismo, o bien contaminan alimentos y superficies que después tocamos.

Los números que respaldan la práctica

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos sistematizaron los beneficios concretos de lavarse las manos:

  • Reduce entre un 23% y un 40% la cantidad de personas que contraen diarrea.
  • Disminuye las enfermedades diarreicas en personas con sistemas inmunitarios debilitados en un 58%.
  • Baja las infecciones respiratorias, como los resfríos, entre un 16% y un 21% en la población general.
  • Recorta el ausentismo escolar por problemas gastrointestinales entre un 29% y un 57%.

Los chicos, protagonistas del cambio

Los niños y escolares ocupan un lugar central en esta campaña porque funcionan como agentes multiplicadores: lo que aprenden en la escuela lo llevan a sus casas y comunidades. Sin embargo, la realidad global todavía es dura.

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), alrededor de 1.700 millones de personas en el mundo no cuentan con instalaciones básicas para lavarse las manos en sus hogares. La brecha sanitaria y social sigue siendo enorme.

Cuándo es imprescindible lavarse las manos

No cualquier momento sirve. Los especialistas identifican instancias críticas en las que el lavado con jabón marca la diferencia:

  • Después de usar el baño o de limpiar a un bebé.
  • Antes de manipular alimentos, comer o beber.
  • Antes de amamantar o cambiar pañales.
  • Después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
  • Tras tocar animales, basura o superficies de uso común.

Cómo hacerlo bien, paso a paso

El solo uso de agua no alcanza: el jabón disuelve la grasa y arrastra los gérmenes que el agua por sí sola no elimina. La técnica correcta, según Unicef y la Agencia de Salud Pública de Canadá, es la siguiente:

  • Mojarse las manos con agua.
  • Aplicar jabón con las manos fuera del agua.
  • Frotar durante al menos 20 segundos, cubriendo palmas, dorso, entre los dedos, pulgares y debajo de las uñas.
  • Enjuagar con agua limpia.
  • Secar con un paño limpio o toalla de papel.
  • Usar el mismo paño o toalla para cerrar el grifo.

Si no hay agua corriente disponible, la alternativa es un desinfectante con al menos 60% de alcohol. En ese caso, se coloca una cantidad suficiente en la palma de una mano y se frota durante 20 segundos o hasta que se seque, sin olvidar ninguna zona.

En definitiva, un hábito que cuesta segundos y puede evitar enfermedades, ausencias escolares y complicaciones graves. La higiene de manos no es un detalle: es una herramienta de salud pública al alcance de todos.

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Editorial