La autoridad sanitaria de Buenos Aires ha elevado su voz de alerta frente a la expansión acelerada de un producto que promete nicotina sin humo: los pouches. Estas diminutas bolsitas, que se colocan entre el labio y la encía, representan una estrategia comercial de la industria tabacalera que ha comenzado a circular masivamente en el país durante este año, generando preocupación entre especialistas y funcionarios de salud pública.
El mecanismo de funcionamiento de estos productos es relativamente simple pero efectivo. Se trata de pequeñas bolsas que contienen un polvo saborizante impregnado de nicotina, el cual se libera gradualmente a través de la mucosa oral. El proceso de absorción dura aproximadamente media hora, sin necesidad de escupir, inhalar vapor ni generar humo visible. Esta característica silenciosa es precisamente lo que los hace particularmente problemáticos desde una perspectiva de salud pública.
Lo que resulta especialmente preocupante es la concentración de nicotina que estos productos pueden contener. Según advirtieron especialistas, en algunas presentaciones los niveles de esta sustancia adictiva superan incluso los presentes en cigarrillos convencionales, lo que amplifica significativamente su potencial de generar dependencia. Esta realidad contradice directamente el discurso de «reducción de daños» que utilizan los fabricantes para promocionarlos.
Las consecuencias para la salud cardiovascular y neurológica son sustanciales. La nicotina provoca:
- Incremento de la frecuencia cardíaca
- Elevación de la presión arterial
- Desarrollo de hipertensión a largo plazo
- Arritmias cardíacas
- Alteraciones estructurales en el corazón
Desde la perspectiva de las autoridades sanitarias, existe un vacío regulatorio importante. Estos productos carecen de autorización sanitaria para su comercialización en Argentina, lo que representa un desafío normativo que aún no ha sido completamente abordado. La ausencia de marcos regulatorios claros facilita su distribución y promoción sin restricciones significativas.
El aspecto más inquietante de esta tendencia es el impacto potencial en población joven. Las estrategias de marketing, con consignas como «Sin humo ni vapor, cuando quieras, donde quieras», resultan particularmente atractivas para niños, niñas y adolescentes. Esta población es especialmente vulnerable a la adicción a la nicotina, y la exposición temprana a esta sustancia incrementa significativamente el riesgo de desarrollar dependencias duraderas.
Las autoridades sanitarias advierten que estos productos no representan una alternativa segura al tabaquismo, sino que constituyen una nueva estrategia para captar consumidores, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Lejos de facilitar el abandono del consumo de nicotina, pueden perpetuar la adicción y dificultar los esfuerzos de cesación tabáquica. La industria tabacalera ha encontrado en los pouches una nueva vía para mantener y expandir su base de consumidores en un contexto donde las regulaciones tradicionales sobre cigarrillos se han endurecido considerablemente.