Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

Sarampión en América: 55.000 casos y una advertencia que no podemos ignorar

El sarampión volvió a golpear fuerte en el continente. Con más de 55.000 casos confirmados y 77 fallecimientos, la OPS exige reforzar la inmunización antes de que la situación se descontrole. ¿Estamos preparados?

Agregar RedSaludArgentina en Google
Autor
Editorial
Sarampión en América: 55.000 casos y una advertencia que no podemos ignorar

Compartir

El sarampión recuperó terreno en las Américas y la voz de alerta ya no admite demoras. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó 55.792 contagios y 77 muertes en lo que va de 2026, una cifra que quintuplica lo registrado el año anterior y que enciende las alarmas sanitarias de todo el continente.

El organismo califica el riesgo de expansión como muy alto. ¿El motivo? La combinación explosiva de brotes activos, la circulación de viajeros y las concentraciones masivas previstas en países como Argentina, Perú y Uruguay, donde miles de personas se reunirán en espacios cerrados y con niveles dispares de protección inmunológica.

Guatemala y México, los focos más críticos

El informe de la OPS no deja dudas sobre dónde se concentra el problema. Guatemala lidera la tabla con 34.355 casos y 50 fallecimientos, mientras que México ocupa el segundo lugar con 13.595 infecciones y 23 muertes. Entre ambos países acumulan la mayor parte de los contagios regionales.

Estados Unidos, Perú y Canadá completan el grupo de cinco naciones que reúnen el 99,5% de los casos del continente. La magnitud del brote obligó a la OPS a reconocer que la región perdió su estatus de zona libre de transmisión endémica, un logro que costó décadas recuperar.

El problema de fondo: vacunas que no llegan

Detrás de cada contagio hay una historia de cobertura insuficiente. Durante 2025, la primera dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) apenas alcanzó al 88% de la población objetivo en las Américas, y la segunda dosis llegó al 85%.

La OPS es clara: se necesita un 95% de cobertura con ambas dosis para frenar la circulación del virus. Solo una cuarta parte de los 43 países y territorios que reportaron datos logró esa meta. El resultado es contundente: 1,6 millones de niños quedaron sin ninguna dosis contra el sarampión el año pasado.

  • Pueblos indígenas, migrantes y desplazados enfrentan mayores barreras de acceso a la atención médica.
  • Los menores de cinco años son los más golpeados: en Guatemala, la mortalidad en bebés menores de un año fue 17 veces superior a la tasa general.
  • Los retrasos post-pandemia, las dificultades de acceso y la reticencia a las vacunas explican gran parte del retroceso.

Estados Unidos: el 95% de los casos sin vacunación

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 4.080 casos confirmados hasta el 8 de octubre de 2026. De ese total, el 96% está vinculado a brotes y el 95% corresponde a personas sin vacunación documentada o con estado desconocido.

La cifra de hospitalizaciones también preocupa: 414 pacientes requirieron internación, lo que representa el 10% del total. La cobertura de la triple viral entre niños de jardín de infantes cayó del 95,2% en el ciclo 2019-2020 al 92,4% en 2025-2026, dejando a unos 280.000 chicos en situación de riesgo.

Qué hacer antes de un viaje o un evento masivo

La recomendación de la OPS es concreta: quienes planeen asistir a concentraciones multitudinarias o viajar deben revisar su esquema de vacunación, incluso si el desplazamiento es dentro del propio país. Daniel Salas, gerente del Programa Especial de Inmunización Integral, sugirió que las personas desde los seis meses sin constancia de vacunación reciban una dosis contra sarampión y rubéola, preferentemente dos semanas antes del viaje o del evento.

El sarampión no da tregua: se transmite por el aire y una persona infectada puede contagiar antes de que aparezcan las manchas en la piel. Por eso, alguien puede subirse a un avión o asistir a una celebración sin saber que ya está transmitiendo el virus.

Los síntomas incluyen fiebre alta, erupción cutánea, secreción nasal, conjuntivitis y tos. Las complicaciones pueden ser graves: neumonía, convulsiones, meningoencefalitis, ceguera e incluso la muerte.

La pelota ahora está del lado de los gobiernos. La OPS pidió reforzar las campañas de inmunización, detectar rápido los casos sospechosos y rastrear los contactos de cada infectado. Solo así se podrán cortar las cadenas de transmisión y evitar que el virus llegue a comunidades que hoy permanecen libres de contagios.

Autor
Editorial