La colocación de un dispositivo intrauterino (DIU) es uno de esos trámites ginecológicos que muchas mujeres recuerdan con mala cara. El dolor durante la inserción es real, variable y, hasta ahora, bastante mal atendido. Un equipo del Instituto Karolinska, en Suecia, ensayó una alternativa que podría cambiar el panorama: en lugar de pinchar el cuello del útero con una aguja, se introduce una pequeña dosis de anestésico local dentro del útero mediante un catéter plástico delgado.
El estudio, publicado el 17 de septiembre de 2026 en el Journal of the American Medical Association, comparó esa técnica con una solución fisiológica en 370 mujeres de entre 18 y 31 años que nunca habían dado a luz. Los resultados fueron contundentes: el grupo tratado con anestesia reportó puntuaciones de dolor cercanas a 44 sobre 100, mientras que el grupo control rondó los 59 puntos.
Pero el dato que más entusiasma a los investigadores no es solo la baja en la intensidad del dolor. El 98% de las pacientes que recibieron anestesia calificó el procedimiento como tolerable. Y más de la mitad lo encontró incluso más sencillo de lo que esperaba, contra apenas un tercio en el grupo sin anestesia.
“Es un método sencillo que no requiere agujas y es fácil de usar en la práctica clínica diaria”, resumió Karin Elgemark, estudiante de doctorado en el Karolinska y una de las autoras principales. Su colega Helena Kopp Kallner, profesora de ciencias clínicas, agregó que la técnica no solo reduce el dolor, sino que hace que más personas consideren aceptable el procedimiento.
Vale aclarar qué es un DIU: un dispositivo en forma de T que se coloca en el útero y bloquea el paso de los espermatozoides hacia el óvulo, ofreciendo anticoncepción durante años. Su eficacia está fuera de discusión; el talón de Aquiles siempre fue la experiencia de la inserción.
Hoy las opciones son limitadas. O se coloca el DIU sin ninguna anestesia, o se recurre a una inyección en el tejido que rodea el cuello uterino, un pinchazo que muchas veces duele tanto como el procedimiento mismo. La nueva propuesta evita la aguja y actúa directamente donde se genera el dolor.
Sin embargo, los propios autores piden cautela. El ensayo comparó la técnica del catéter contra ningún tratamiento activo, no contra otras formas de alivio. Por eso, todavía no se puede afirmar que sea superior a las inyecciones tradicionales. “Debe compararse con otros métodos de alivio del dolor”, admitió Kopp Kallner.
Mientras tanto, el hallazgo abre una puerta interesante: mejorar la experiencia de la colocación del DIU podría aumentar la adherencia a métodos anticonceptivos de larga duración, especialmente entre quienes hoy los descartan por miedo al dolor. Un cambio pequeño en la técnica, pero potencialmente grande en salud sexual y reproductiva.