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Alergias de primavera: cómo distinguirlas de un resfrío y cuándo consultar

Estornudos, picazón en los ojos y congestión son señales que muchos confunden con un resfrío. Sin embargo, cuando se repiten varias veces al año, la causa puede ser alérgica. Un alergista detalla las claves para reconocerlas y tratarlas a tiempo.

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Editorial

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La llegada de la primavera no es solo sinónimo de días más largos y temperaturas amables. Para muchas personas, esta estación se convierte en un dolor de cabeza: estornudos constantes, picazón en los ojos y la nariz, secreción nasal y molestias en la garganta son algunos de los síntomas que aparecen con fuerza en esta época del año.

El problema es que estos cuadros suelen confundirse con un resfrío común. Según explicó Claudio Fantini, jefe de la Unidad de Alergia e Inmunología del Higa, los cambios de temperatura también favorecen la aparición de infecciones, y no siempre es fácil distinguir una cosa de la otra. La clave está en la frecuencia y las características de los síntomas.

«Un resfrío pasa una o dos veces, pero la rinitis ocurre varias veces en el año y con ciertas particularidades: picazón de ojos y nariz, secreción nasal fluida y transparente, estornudos y molestias en la garganta«, detalló el especialista.

Ácaros y polen: los grandes protagonistas

Aunque la primavera suele asociarse directamente con el polen, en Mar del Plata hay otro factor que juega un papel central: los ácaros del polvo. Estos microorganismos microscópicos encuentran en esta época las condiciones ideales para reproducirse.

«En primavera, estos ácaros se reproducen, aumentan en cantidad y por ende se incrementan los síntomas«, señaló Fantini. A esto se suma el aumento de la concentración de pólenes en el ambiente.

En la ciudad, uno de los árboles que más molestias genera es el plátano, presente en distintos sectores y cuyo polen puede provocar tanto reacciones alérgicas como irritación. «El plátano no es un árbol autóctono; en Europa está lleno de ellos. Produce alergia y, además, su polen suelta una sustancia muy irritante que genera síntomas incluso en pacientes que no son alérgicos«, advirtió el especialista.

El origen de su presencia en las ciudades tiene una historia curiosa: «Se plantaron en la época colonial y poco después para que los carreros tuvieran sombra en el camino, pero se les fue de las manos«, contó.

Por qué el polen afecta tanto

El problema no desaparece cuando el polen deja de verse sobre las calles o los autos. Al tratarse de partículas microscópicas, puede ingresar fácilmente al organismo, sobre todo a través de las zonas expuestas.

«Las áreas más expuestas al aire libre son el aparato respiratorio y la piel, por eso es donde más síntomas se manifiestan. Los ojos y la vía aérea superior se ven muy afectados», describió Fantini.

En personas especialmente sensibles, la reacción puede ir más allá de las molestias habituales. «La vía aérea es única: empieza en la nariz y termina en los bronquios. Cuando el cuadro es muy fuerte o el paciente es muy sensible, se pueden desencadenar broncoespasmos o crisis de asma, lo cual es mucho más severo», alertó.

Cómo protegerse y cuándo consultar

Frente a los días con alta concentración de partículas en el aire, algunas medidas simples pueden reducir la exposición:

  • Usar barbijo y anteojos, especialmente al permanecer al aire libre.
  • Evitar la automedicación con antigripales de venta libre.
  • Consultar a un especialista si los síntomas se repiten con frecuencia.

Cuando los síntomas aparecen de manera recurrente, Fantini recomendó no limitarse a tratarlos de forma ocasional. Identificar qué sustancia desencadena la reacción permite evaluar tratamientos específicos.

«Si se identifica la causa exacta (un árbol, una gramínea o una maleza), se puede realizar inmunoterapia con vacunas, que es un tratamiento prácticamente curativo», explicó.

Además, la polinización no se limita a los primeros días de la primavera. «El período de polinización de los árboles y gramíneas de nuestra zona suele comenzar entre septiembre u octubre y puede extenderse hasta febrero o marzo, dependiendo del clima, la temperatura y la humedad», precisó.

Por eso, la recomendación final es clara: evitar la automedicación. «Si los síntomas son recurrentes y molestos, es importante hacer la consulta médica. Medicamentos de venta libre como los antigripales pueden tener efectos secundarios indeseados, especialmente en personas hipertensas o con alergias medicamentosas», concluyó.

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Editorial