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RedSaludArgentina

Trevogrumab reduce a la mitad la pérdida muscular por semaglutida

La carrera por mejorar la calidad del descenso de peso sumó un capítulo clave: un anticuerpo experimental logró que los pacientes tratados con semaglutida conserven buena parte de su músculo. Los detalles del estudio y los próximos pasos de Regeneron.

Autor
Editorial

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La obsesión por bajar de peso rápido dejó al descubierto un problema que la industria farmacéutica no puede ignorar: no todo lo que se pierde en la balanza es grasa. Regeneron presentó resultados de un ensayo de fase intermedia que muestran cómo su anticuerpo experimental trevogrumab logró reducir a la mitad el deterioro de masa muscular asociado al uso de semaglutida en personas con obesidad.

El estudio, que incluyó a cerca de 1.000 participantes de entre 18 y 65 años, se dio a conocer en el marco de la reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes realizada en Milán. La combinación evaluada apunta a un objetivo que gana terreno: mejorar la calidad del descenso de peso, no solo la cantidad de kilos que marca la balanza.

El problema de los GLP-1: bajar peso perdiendo músculo

Los medicamentos basados en GLP-1, como la semaglutida comercializada como Wegovy para obesidad, revolucionaron el tratamiento del sobrepeso. Sin embargo, arrastran una consecuencia que preocupa a los especialistas: una porción del peso perdido corresponde a masa magra, es decir, músculo.

Trevogrumab actúa inhibiendo la miostatina, una proteína directamente vinculada con la pérdida de tejido muscular. La apuesta de Regeneron es que, al bloquearla, se preserve la mayor cantidad posible de músculo mientras la semaglutida hace su trabajo sobre la grasa.

Los números que respaldan la combinación

El programa se dividió en dos partes y comparó a pacientes que recibían semaglutida sola contra quienes sumaban distintas dosis de trevogrumab. Los resultados fueron contundentes:

  • Quienes tomaron solo semaglutida perdieron 6,7% de masa muscular magra a las 26 semanas.
  • Con 25 mg de trevogrumab, la reducción bajó a 4,7%.
  • Con 75 mg, la pérdida se limitó a 3,3%, aproximadamente la mitad que con semaglutida sola.

Esa diferencia llevó a la compañía a elegir la dosis de 75 mg una vez por semana para los próximos estudios. Al analizar los músculos del muslo mediante resonancia magnética, la adición de esa dosis preservó más del 70% de la masa muscular frente a lo observado con semaglutida sola a las 52 semanas.

Boaz Hirshberg, ejecutivo de Regeneron, fue claro: “Confirmamos que los pacientes que toman GLP-1 pierden cerca del 30% de su peso en forma de masa muscular magra, algo que con trevogrumab podemos prevenir”. Además, señaló que el mayor beneficio podría concentrarse en quienes arrancan el tratamiento con menos músculo.

Un hallazgo que abre otra puerta

El ensayo también evaluó qué pasaba cuando se suspendía la semaglutida pero se mantenía el trevogrumab. Según la compañía, la masa muscular de esos pacientes volvió a los niveles previos al estudio. Es decir, el fármaco no solo evitaría la pérdida: también podría ayudar a reconstruir el músculo perdido.

Seguridad: luces y sombras en el camino

Regeneron informó que trevogrumab como tratamiento individual mostró un perfil de seguridad similar al de semaglutida, sin efectos adversos inesperados. El dato cobra peso porque el estudio incluyó inicialmente otra terapia experimental de la compañía, el garetosmab.

Durante las primeras 26 semanas murieron dos participantes que recibían dosis altas de trevogrumab junto con garetosmab. Una de las muertes tuvo causa indeterminada en una persona con múltiples factores de riesgo cardiovascular; la otra se debió a un paro cardíaco en un paciente con antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Si bien la combinación de ambos anticuerpos logró una preservación de masa magra superior a la de trevogrumab solo, presentó una alta frecuencia de eventos adversos, incluidos espasmos musculares. Por eso, Regeneron decidió no avanzar con el esquema de tres fármacos.

El próximo objetivo: adultos mayores

La compañía planea iniciar otro ensayo de fase intermedia con pacientes mayores de 65 años y continuará el desarrollo con trevogrumab 75 mg semanal. La meta declarada es optimizar la calidad del descenso de peso, sobre todo en pacientes vulnerables.

“Lo que queremos es concentrarnos en la calidad de la reducción de peso. Queremos encontrar la mejor manera de abordar la reducción de peso, especialmente en pacientes vulnerables”, sostuvo Hirshberg.

El movimiento responde a un mercado en ebullición: al menos una docena de compañías trabaja en tratamientos orientados a preservar músculo durante las terapias para bajar de peso. Los analistas estiman que estos medicamentos podrían generar U$S 30.000 millones en ventas anuales hacia 2035. La preservación de masa muscular se perfila así como la nueva frontera competitiva dentro del negocio de la obesidad.

Autor
Editorial