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De la infancia al colon irritable: cómo el uso temprano de antibióticos se asocia a más riesgo de SII

El vínculo entre los antibióticos de la niñez y el síndrome del intestino irritable gana evidencia, aunque los autores aclaran que no prueba causalidad. La clave: evitar recetas innecesarias sin dejar de tratar las infecciones bacterianas que lo requieren.

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Editorial
De la infancia al colon irritable: cómo el uso temprano de antibióticos se asocia a más riesgo de SII

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Un trabajo de investigación pone la lupa sobre algo que muchos pediatras ya sospechaban: el uso de antibióticos durante la infancia podría asociarse a un mayor riesgo de síndrome del intestino irritable (SII) en la adultez temprana. El SII es un trastorno digestivo frecuente que se manifiesta con dolor abdominal y alteraciones en el ritmo intestinal, y su origen suele ser multifactorial.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores siguieron a más de 2.800 personas de una cohorte de nacimiento sueca. Revisaron las recetas de antibióticos desde que los participantes tenían entre 9 y 11 años hasta que llegaron a la adultez temprana. A los 24 años, el 10% de ellos presentaba SII.

Los números muestran una tendencia clara:

  • Quienes habían recibido antibióticos tenían una probabilidad 1,5 veces mayor de tener la condición.
  • Las chances aumentaban a medida que crecía la cantidad de recetas.
  • Los participantes con seis o más prescripciones tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar SII.

Ahora bien, correlación no es causalidad. Los propios autores remarcan que los hallazgos aportan más evidencia de un posible vínculo, pero no demuestran que los antibióticos provoquen el SII. Para confirmarlo haría falta más investigación.

La autora principal del estudio fue tajante al respecto: “Los antibióticos siguen siendo un tratamiento importante y, a veces, esencial para las infecciones bacterianas, y nuestros hallazgos no deberían desalentar su uso cuando son necesarios”. Es decir, el mensaje no es dejar de usarlos, sino usarlos bien.

En esa línea, los resultados refuerzan la importancia de evitar las recetas innecesarias. La prescripción indiscriminada no solo alimenta la resistencia antimicrobiana, un problema de salud pública cada vez más serio, sino que además podría dejar huellas en la salud digestiva a largo plazo.

El estudio fue presentado en el marco de UEG Week 2026 y sus autores están afiliados al Hospital Universitario Sahlgrenska y a la Universidad de Gotemburgo. La evidencia invita a pensar el uso de antibióticos en la infancia con criterio, equilibrio y responsabilidad.

Autor
Editorial