En un encuentro de trabajo que marca un punto de inflexión en la regulación alimentaria local, autoridades sanitarias nacionales y representantes del sector productivo de alimentos acordaron impulsar un proceso de sustitución gradual de colorantes sintéticos en productos de consumo masivo. La iniciativa busca mejorar la calidad de lo que llega a las mesas argentinas, reconociendo que muchos de estos aditivos se utilizan incluso cuando no son necesarios para la presentación del producto.
El encuentro contó con la participación del Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), entidad que nuclea a los principales fabricantes del país. El objetivo central fue establecer un marco de colaboración federal que permita avanzar en regulaciones más estrictas sin afectar la viabilidad económica de las empresas, mediante un sistema de adhesión voluntaria con cronogramas flexibles.
Los colorantes bajo la lupa incluyen sustancias ampliamente utilizadas en la industria procesadora:
- Sunset Yellow
- Tartrazina
- Azul Brillante
- Rojo Allura
- Indigotina
- Verde sólido
Esta decisión responde a un relevamiento realizado por el INAL que evidenció el uso extendido de aditivos artificiales en alimentos procesados, generando preocupación sobre sus posibles efectos en la salud pública a largo plazo. La iniciativa se alinea con movimientos internacionales significativos: la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la comisión Make America Healthy Again (MAHA) han recomendado la progresiva erradicación de estos colorantes para finales de 2026. El bloque del Mercosur también ha adoptado un enfoque precautorio respecto al consumo de estos ingredientes.
Más allá de la cuestión de aditivos, el encuentro permitió avanzar en otros aspectos críticos de la regulación alimentaria. Se compartieron progresos en la agilización de trámites de importación mediante certificaciones sanitarias interoperables, reduciendo tiempos de gestión y burocracia innecesaria. Esta medida, coordinada con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), permitirá un flujo más eficiente de productos que ingresan al país.
Asimismo, se presentó el nuevo circuito de actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) derivado de las modificaciones introducidas por el Decreto 538/2025. Argentina también continúa trabajando con sus pares del Mercosur en la armonización de regulaciones alimentarias regionales, buscando estándares comunes que faciliten el comercio sin comprometer la protección del consumidor.
Este tipo de iniciativas refleja un cambio de paradigma en la relación entre autoridades sanitarias e industria: la búsqueda de soluciones que beneficien tanto la salud pública como la sostenibilidad empresarial. El trabajo coordinado, con plazos realistas y mecanismos de adhesión voluntaria, parece ser la estrategia elegida para transitar esta transformación sin generar disrupciones innecesarias en el mercado local.