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Pfizer apuesta fuerte en obesidad con inyectable mensual, pero Wall Street desconfía

Pfizer presentó resultados prometedores de su nuevo tratamiento para obesidad con aplicación mensual, pero los inversores cuestionan si la seguridad del fármaco justifica la agresiva estrategia de adquisiciones en este mercado multimillonario.

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Editorial

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La industria farmacéutica sigue en busca del tratamiento ideal para la obesidad, y Pfizer acaba de mostrar sus cartas con datos clínicos que generan tanto entusiasmo como preocupación. El fármaco experimental PF-3944, incorporado al portafolio tras la compra de Metsera por hasta 10.000 millones de dólares, logró resultados de eficacia que rivalizan con los líderes actuales del mercado, pero una tasa de abandono por efectos adversos encendió las alarmas entre analistas e inversores.

Los números de eficacia lucen competitivos. En un ensayo de fase intermedia, el fármaco alcanzó una pérdida de peso de hasta 12,3% en pacientes sin diabetes, manteniendo una tendencia de descenso continuo sin meseta aparente hasta la semana 28 del estudio. Lo más relevante es que estos resultados se lograron con un esquema de inyecciones mensuales, lo que representa una ventaja práctica frente a tratamientos que requieren aplicaciones semanales. Según Chris Boshoff, director científico de la compañía, el fármaco tiene potencial para ofrecer eficacia competitiva con el estándar actual de cuidado.

El analista Carter Gould de Cantor Fitzgerald reconoció que alcanzar niveles similares a tirzepatida con dosificación mensual sugiere una diferenciación comercial relevante. Zepbound, el fármaco de Eli Lilly basado en tirzepatida, domina actualmente el segmento de tratamientos para bajar de peso, por lo que cualquier alternativa con eficacia comparable y mayor comodidad posológica representa una oportunidad comercial significativa.

Sin embargo, los detalles sobre tolerabilidad generaron inquietud. Del total de aproximadamente 108 participantes en el ensayo, un 10% abandonó el tratamiento por efectos adversos, tanto en la fase de dosificación semanal como en la mensual. Aunque Pfizer aún no ha revelado el perfil completo de seguridad, esta tasa de discontinuación fue suficiente para que las acciones cayeran cerca del 5%, cerrando en 25,36 dólares. El mercado envió un mensaje claro: la eficacia sin tolerabilidad no es suficiente en un mercado donde la adherencia a largo plazo será crucial.

La apuesta de Pfizer en obesidad es ambiciosa y de largo aliento. La compañía proyecta la primera aprobación regulatoria para 2028 y planea avanzar más de 20 ensayos clínicos durante este año vinculados a tratamientos para la obesidad y condiciones metabólicas relacionadas. El CEO Albert Bourla ha sido explícito: el mercado potencial de este segmento ronda los 150.000 millones de dólares, lo que justifica la agresiva estrategia de fusiones y adquisiciones que incluyó ganar una puja frente a Novo Nordisk para quedarse con Metsera.

Más allá de los datos de obesidad, Pfizer reportó un trimestre sólido. Las ventas alcanzaron 17.560 millones de dólares, superando las expectativas de 16.950 millones. El anticoagulante Eliquis y la vacuna contra el VRS Abrysvo fueron los principales impulsores, con esta última alcanzando 481 millones de dólares en el trimestre, casi triplicando las proyecciones de Wall Street. La ganancia ajustada por acción fue de 0,66 dólares, nueve centavos por encima del consenso.

La compañía ratificó sus proyecciones para 2026: ingresos entre 59.500 y 62.500 millones de dólares, y ganancias ajustadas de 2,80 a 3,00 dólares por acción. Estas cifras reflejan el impacto esperado de los acuerdos de precios de medicamentos con la administración Trump en Estados Unidos, un factor que pesa sobre toda la industria.

El verdadero desafío está en la ejecución. Pfizer ya advirtió que enfrentará años difíciles y no espera retomar el crecimiento de ingresos hasta 2029. La estrategia depende de que los nuevos «blockbusters», particularmente los fármacos heredados de Metsera, sostengan la recuperación. David Wagner, gestor de cartera de Aptus Capital Advisors, sintetizó la preocupación del mercado: «La gran pregunta es si veremos retornos significativos del gasto en fusiones y adquisiciones, y si tomarán las decisiones de desarrollo correctas para respaldar el retorno al crecimiento de largo plazo».

En conclusión, Pfizer tiene un candidato prometedor pero aún no probado. Los datos de eficacia son alentadores, pero la tolerabilidad sigue siendo una incógnita que podría determinar si PF-3944 logra competir efectivamente con tirzepatida o si termina siendo otro ejemplo de cómo la industria farmacéutica invierte miles de millones en adquisiciones sin garantizar retornos. El mercado seguirá de cerca la evolución de este fármaco y la capacidad de Pfizer para ejecutar su ambiciosa agenda en terapias metabólicas avanzadas.

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Editorial