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RedSaludArgentina

Antibióticos inútiles contra sibilancias asmáticas en menores

Investigadores estadounidenses concluyeron que los antibióticos no mejoran los episodios de sibilancia en menores, desafiando una práctica común en urgencias pediátricas que persiste a pesar de la falta de evidencia científica.

Autor
Editorial

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Un hallazgo que cuestiona la práctica clínica habitual

Durante años, los profesionales de la salud han recurrido a los antibióticos para tratar las sibilancias agudas en niños pequeños, especialmente en contextos de urgencia. Sin embargo, una investigación reciente desafía esta estrategia terapéutica, demostrando que estos medicamentos no generan beneficio alguno en estos pacientes.

El estudio, presentado en mayo de 2026 en la Sociedad Torácica Americana y publicado simultáneamente en The New England Journal of Medicine, analizó a 840 menores de entre 18 meses y casi 5 años que acudieron a servicios de urgencias estadounidenses con episodios graves de sibilancia. Los resultados fueron concluyentes: la azitromicina no ofreció ventaja clínica alguna frente al placebo.

¿Por qué se creía que funcionaban los antibióticos?

La lógica detrás de esta práctica parecía razonable. Desde hace tiempo se observa que ciertos microorganismos bacterianos aparecen en la garganta de niños con sibilancias: Streptococcus pneumoniae, Moraxella catarrhalis y Haemophilus influenzae. Esta asociación llevó a muchos clínicos a asumir que eliminar estas bacterias mediante antibióticos podría aliviar los síntomas respiratorios.

En el ensayo, 521 de los 840 niños evaluados (62%) dieron positivo para al menos una de estas bacterias potencialmente patógenas. Sin embargo, incluso en estos casos, el antibiótico no produjo mejora.

La verdadera causa: una respuesta viral comprometida

Los investigadores, liderados por el Dr. Fernando Martínez del Centro de Investigación en Asma y Enfermedades de las Vías Respiratorias de la Universidad de Arizona, proponen una interpretación diferente. Las bacterias no causan la sibilancia, sino que se aprovechan de un sistema inmunitario ya debilitado.

Un dato revelador: casi tres cuartas partes de los niños del estudio estaban co-infectados con el virus del resfriado común. Esto sugiere que la presencia bacteriana es consecuencia, no causa, de la infección viral. Los gérmenes bacterianos colonizaban las vías respiratorias porque el organismo infantil ya estaba comprometido por un virus.

Implicaciones para la práctica clínica

Este hallazgo tiene consecuencias importantes:

  • Uso inapropiado de medicamentos: Martínez señala que los clínicos siguen prescribiendo antibióticos en aproximadamente una cuarta parte de estos casos, a pesar de la falta de evidencia que lo justifique.
  • Riesgo de resistencia antimicrobiana: Administrar antibióticos en contextos donde no son efectivos contribuye al creciente problema de la resistencia bacteriana, una amenaza global para la salud pública.
  • Ausencia de beneficio real: Como afirma Martínez, «si tratas a estos niños con antibióticos cuando ya están enfermos de un virus, no mejoras nada».

Un llamado a cambiar la práctica

La magnitud del problema es considerable. En Estados Unidos, más de 2,2 millones de niños de entre 2 y 5 años requieren atención en urgencias anualmente por sibilancias. El asma y sus manifestaciones respiratorias constituyen la principal causa de hospitalización en menores de 5 años.

Los investigadores esperan que estos hallazgos frenen una práctica que consideran equivocada. La evidencia es clara: los antibióticos no deben formar parte del tratamiento de urgencia para sibilancias asmáticas en niños, independientemente de la presencia de bacterias en las vías respiratorias. La verdadera solución radica en abordar la respuesta inmunitaria viral subyacente, no en combatir microorganismos que simplemente están aprovechando una defensa comprometida.

Autor
Editorial