GSK entregó un trimestre sólido en papel, pero el mercado no se dejó impresionar. La farmacéutica británica reportó ventas por £8.890 millones, por encima de los £8.840 millones que esperaban los analistas, y una ganancia ajustada por acción de 54,6 peniques frente a los 50,4 proyectados. Aun así, sus títulos en la bolsa londinense llegaron a desplomarse un 7,3% el 28 de octubre y hacia las 14:30 GMT retrocedían cerca del 4%.
El golpe bursátil encaminó al grupo hacia su peor jornada desde abril y licuó buena parte de la valorización acumulada desde que Luke Miels tomó las riendas como CEO en enero. La lectura es clara: los inversores no discuten el presente, sino la capacidad de sostener el crecimiento hacia adelante, justo cuando se aproximan vencimientos de patentes y la compañía promete una batería de lanzamientos.
El motor de los medicamentos especializados
El desempeño superior del trimestre se explica, en gran medida, por el área de medicamentos especializados. Las ventas en VIH, enfermedades respiratorias y oncología crecieron un 15%, consolidándose como el pilar que sostiene la facturación del grupo.
Sin embargo, ese impulso no alcanzó para compensar otros frentes. Tanto Exdensur, el tratamiento para asma recién lanzado, como el negocio de vacunas quedaron por debajo de lo esperado. Entre las vacunas bajo la lupa aparece Shingrix, orientada al herpes zóster, cuya debilidad contribuyó a que los buenos números globales no se tradujeran en una reacción positiva del mercado.
La cartera de desarrollo, bajo sospecha
El interrogante que sobrevuela las mesas de inversión es qué sigue después. GSK planea iniciar 22 estudios de fase avanzada antes de que termine 2026, de los cuales 18 ya están en marcha. Esos programas se concentran en medicamentos especializados y vacunas, y la compañía anticipa que el gasto en investigación y desarrollo crecerá más rápido que las ventas.
Una prioridad declarada es reducir la dependencia de dolutegravir, su medicamento estrella para VIH, cuyas patentes vencen entre 2028 y 2030. En paralelo, busca alternativas de acción más prolongada, como Apretude, cuyo desempeño siguen de cerca analistas e inversores.
La brecha entre las expectativas externas y las metas corporativas refleja esa incertidumbre. El mercado proyecta ventas de £36.640 millones para 2031, por debajo del objetivo de GSK de superar los £40.000 millones anuales para entonces.
“La credibilidad de la cartera de desarrollo es una preocupación más de mediano plazo”, señaló James Eugene, analista de Verso Investment Management.
Ahorros con destino al desarrollo farmacológico
Para financiar ese futuro, Miels presentó en julio un plan de ahorro de £1.900 millones, equivalentes a unos U$S 2.500 millones, orientado a generar recursos para el desarrollo de fármacos y preparar a la compañía para la pérdida de exclusividad de sus productos.
La reestructuración incluye recortes de personal. Este mes, la empresa anunció planes para eliminar 1.217 empleos en Bélgica; sobre el Reino Unido, indicó que el impacto sería “limitado”. Durante el trimestre registró un cargo de £328 millones asociado al programa. Miels afirmó que la ejecución estaba “ligeramente por delante” de lo previsto.
Eugene consideró que los avances en costos serían bien recibidos, pero advirtió que el resultado superior a las previsiones parecía responder casi por completo al calendario de gastos, más que a un mayor dinamismo de fondo del negocio.
Proyecciones firmes y una apuesta de largo plazo
GSK mantuvo su perspectiva anual: espera que el crecimiento de la facturación se ubique en la mitad superior del rango del 3% al 5%, y que la ganancia ajustada por acción avance en la mitad inferior del intervalo del 7% al 9%.
Miels defendió la continuidad de la estrategia y sostuvo que la compañía trabaja con un horizonte de muy largo plazo. “Solo tenemos que seguir ejecutando, dando un paso tras otro y avanzando con discreción”, declaró a periodistas.
El grupo también busca reconstruir su negocio oncológico, al que atribuye un papel importante en el crecimiento futuro. El verdadero desafío será convertir los ahorros y la aceleración de la investigación en nuevos motores comerciales que compensen los vencimientos de patentes y achiquen la distancia entre sus objetivos y las expectativas del mercado.