La lactancia materna representa uno de los pilares fundamentales en la salud pública, y desde la cartera sanitaria nacional se reconoce la necesidad de intensificar los esfuerzos para garantizar su continuidad y acceso equitativo. Durante la conmemoración internacional dedicada a esta práctica, se despliega un conjunto de iniciativas que buscan no solo informar, sino también acompañar a las familias y profesionales en este proceso vital.
Los beneficios documentados por la comunidad científica son contundentes. Para los lactantes, la alimentación materna reduce en un 26% la probabilidad de síndrome de muerte súbita, mientras que a escala global previene aproximadamente 800.000 defunciones infantiles anuales. En cuanto a las progenitoras, los datos muestran protección significativa: disminuye un 19% el riesgo de cáncer mamario, un 30% el de cáncer ovárico y un 32% el de diabetes tipo 2.
El plan de acción comprende múltiples frentes:
- Campaña de sensibilización pública con información sustentada en evidencia científica
- Actividades en establecimientos hospitalarios: charlas, talleres, consultorios abiertos y jornadas de actualización para profesionales
- Espacios de intercambio entre equipos de salud y comunidad para fortalecer el acompañamiento
- Relevamiento de información mediante encuestas nacionales para orientar políticas futuras
Paralelamente, se desarrollan iniciativas de capacitación profesional que reflejan el compromiso institucional. La 13ª edición del Curso Básico de Lactancia cuenta con 832 inscriptos, mientras que la 8ª edición del Curso de Centros de Lactancia reúne a 295 participantes de distintas provincias. Estos espacios de formación buscan actualizar conocimientos y fortalecer las competencias de quienes acompañan a las madres.
Un aspecto central de esta estrategia es la 14ª Encuesta Nacional de Lactancia, que involucra más de 1.300 establecimientos de salud y contempla aproximadamente 19.000 relevamientos territoriales. Esta investigación permitirá obtener datos actualizados sobre alimentación infantil y diseñar intervenciones más efectivas.
Sin embargo, la realidad nacional presenta un panorama que requiere atención. Aunque el 96,2% de los recién nacidos inician lactancia materna exclusiva, apenas el 46,7% la mantiene pasados los seis meses. Esta brecha evidencia que existen obstáculos significativos durante el proceso, ya sean de índole laboral, social o de acceso a orientación profesional calificada.
Las acciones impulsadas desde la cartera sanitaria responden a esta necesidad concreta: generar información actualizada, fortalecer el acompañamiento profesional y crear condiciones que permitan a las familias sostener esta práctica más allá de los primeros meses de vida. Se trata de una apuesta por transformar datos en políticas públicas que realmente impacten en la salud de la población.