La administración de Donald Trump confirmó que la totalidad de los estados norteamericanos adherirá al modelo Medicaid GENEROUS, un mecanismo que obliga a los laboratorios a igualar el precio neto de ciertos medicamentos de marca con el más bajo vigente en otras economías desarrolladas. El anuncio se realizó en el Despacho Oval, con la presencia del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., y del titular de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz.
La medida abarca a todas las administraciones estatales que gestionan el programa orientado a personas de bajos ingresos. Según la Casa Blanca, los estados podrán destinar los fondos liberados a otros servicios sanitarios, una promesa que el propio Trump remarcó con énfasis: «Esto por sí solo debería hacernos ganar las elecciones de mitad de mandato». Las legislativas de noviembre tienen al costo de vida y al gasto médico entre los ejes centrales de campaña.
El funcionamiento del plan se apoya en devoluciones de dinero que los laboratorios participantes girarán a los programas estatales. Esos reembolsos toparán el desembolso final de Medicaid por cada tratamiento incluido al precio de nación más favorecida, es decir, al menor importe abonado por una economía de altos ingresos. La lista contempla cientos de fármacos de casi todas las áreas terapéuticas: oncológicos, tratamientos para diabetes, productos para el asma y otras prescripciones habituales entre los beneficiarios.
Cabe recordar que Medicaid se financia con aportes conjuntos de los estados y del Gobierno federal, y que sus afiliados pagan copagos de pocos dólares por receta. En ese contexto, la iniciativa apunta a aliviar tanto las arcas públicas como el bolsillo de los pacientes.
El Consejo de Asesores Económicos estimó que la aplicación del modelo recortará en USD 64.300 millones el costo de los medicamentos de Medicaid a lo largo de la próxima década. De ese total, el Gobierno federal retendría USD 36.600 millones y las administraciones estatales, USD 27.600 millones.
Ese cálculo forma parte de una proyección más ambiciosa sobre los acuerdos de nación más favorecida con la industria farmacéutica. La Casa Blanca cifró en USD 600.000 millones el impacto económico de esos convenios para los próximos diez años, sumando las condiciones pactadas para Medicaid y las rebajas para compras directas mediante TrumpRx.gov.
Entre los resultados que el Gobierno destaca aparecen varios datos concretos:
- La distribución de un millón de recetas gratuitas de Eliquis a través de Medicaid, fármaco indicado para ciertas enfermedades cardíacas y para prevenir coágulos.
- Más de USD 700 millones de reducción acumulada en el valor de medicamentos en TrumpRx.gov desde su apertura en febrero.
- El acceso de adultos mayores sin cobertura a fármacos GLP-1 para obesidad por USD 50 mensuales desde julio de 2026.
- En los dos meses posteriores, 600.000 jubilados recortaron en conjunto USD 216 millones sus desembolsos, según cifras oficiales.
El antecedente directo de esta política es la orden ejecutiva que Trump firmó el año pasado, con la que instaló la regla de nación más favorecida. Desde la administración sostienen que algunos pacientes llegaron a pagar hasta tres veces más por ciertos tratamientos que los usuarios de otras economías de ingresos altos, una brecha que el nuevo esquema busca cerrar.
Más allá del ahorro fiscal, la jugada tiene una lectura política evidente: instalar el precio de los medicamentos como bandera de gestión en un año electoral. El tiempo dirá si el mecanismo de reembolsos funciona sin fricciones con los laboratorios y si los estados logran, efectivamente, reinvertir esos fondos en mejores servicios de salud.