El organismo regulador de medicamentos de Argentina dio luz verde a una presentación de semaglutida de 7,2 mg semanales, que se comercializará bajo el nombre de Wegovy. Está indicada para adultos que conviven con obesidad, tengan o no diabetes, y representa un escalón por encima de la dosis de 2,4 mg que ya estaba disponible en el mercado local.
La aprobación no es un dato menor: amplía el abanico de opciones farmacológicas para quienes necesitan un descenso de peso adicional por motivos clínicos concretos. En el ensayo STEP UP, las personas con obesidad sin diabetes que recibieron 7,2 mg lograron una merma promedio cercana al 21% de su peso corporal a las 72 semanas. Más aún, uno de cada tres participantes perdió al menos el 25% de su peso.
Un cambio de paradigma en el abordaje
Con tratamientos que ya superan el 20% de reducción ponderal, la conversación clínica se corrió de eje. Hoy la pregunta central no es solo cuántos kilos baja una persona, sino qué composición tiene ese descenso, cómo se tolera el fármaco y si se logra preservar la capacidad funcional del paciente.
La médica nutricionista Mónica Katz explicó que subir la dosis apunta a obtener una baja adicional cuando existe una indicación médica clara. “Lo usás cuando necesitás bajar de peso por un tema funcional, porque necesitás terminar de mejorar un hígado graso, una artrosis de cadera, una apnea del sueño o un problema funcional de artrosis de rodilla”, detalló.
Katz también aclaró un punto que suele prestarse a confusión: la dosis alta busca incrementar el descenso de peso, no necesariamente potenciar los efectos cardiovasculares. El estudio SELECT, con 2,4 mg, ya había mostrado una reducción del 20% en eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida. Por eso, tener un antecedente de infarto o ACV no basta por sí solo para indicar la nueva dosis.
Qué dicen los datos sobre composición corporal
El análisis de STEP UP aportó precisiones interesantes. Cerca del 84% del peso perdido correspondió a masa grasa, con descensos en depósitos metabólicamente relevantes como la grasa visceral y la intramuscular. El 16% restante se clasificó como masa libre de grasa, una categoría que no equivale automáticamente a músculo.
La médica nutricionista y diabetóloga Marianela Akerman lo puso en contexto: “Alrededor del 70–75% de la masa libre de grasa está constituida por agua. Por eso, una reducción de masa libre de grasa no puede interpretarse directamente como pérdida de músculo”.
Para la especialista, la magnitud de estos descensos obliga a ampliar la mirada: “Ya no alcanza con evaluar cuánto peso pierde una persona. Tenemos que evaluar también qué está perdiendo y qué está preservando”. El objetivo es que la mayor parte del descenso provenga del tejido adiposo, cuidando músculo, fuerza y funcionalidad.
Tolerancia: el otro frente del tratamiento
La mayor exposición al fármaco trae aparejada más eventos adversos gastrointestinales. En STEP UP, se registraron en el 70,8% de los tratados con 7,2 mg, frente al 61,2% de quienes recibieron 2,4 mg. Náuseas, diarrea, vómitos y constipación encabezaron la lista.
La buena noticia es que la mayoría fueron leves o moderados. Solo el 3,3% de los pacientes con la dosis alta suspendió el tratamiento por estas complicaciones.
“La tolerancia puede mejorar mucho con una titulación progresiva, ajustando el ritmo de aumento de la dosis a cada persona”, señaló Akerman. Cuando aparecen síntomas digestivos, conviene prolongar la permanencia en una dosis antes de subir; también ayudan las porciones más chicas, una buena hidratación y evitar comidas muy grasas si empeoran las molestias.
Proteínas y fuerza: claves para no perder lo que importa
El seguimiento cobra especial relevancia en adultos mayores y en personas con mayor riesgo de pérdida muscular. Akerman identificó dos medidas centrales:
- Aporte suficiente de proteínas: durante la etapa activa de reducción se recomiendan alrededor de 1,2 a 1,5 gramos por kilo de peso ajustado al día, siempre individualizado según edad, composición corporal, función renal y actividad física.
- Ejercicio, sobre todo fuerza: entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, más entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana.
“No se trata solamente de perder peso, sino de perder principalmente grasa, preservar músculo y mejorar la salud y la capacidad funcional”, resumió Akerman.
La llegada de Wegovy 7,2 mg amplía las herramientas para el manejo médico de la obesidad en Argentina. Pero también instala un desafío: individualizar la dosis, monitorear la tolerancia y cuidar la masa muscular se vuelven tan importantes como el número que marca la balanza.