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Dieta Portafolio: el enfoque vegetal que reduce colesterol

Un enfoque alimentario basado en evidencia científica demuestra ser casi tan efectivo como medicamentos para controlar el colesterol. Descubrí cómo cinco pilares nutricionales pueden transformar tu salud cardiovascular sin restricciones extremas.

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Editorial

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Una propuesta nutricional revolucionaria emerge del trabajo investigativo realizado a inicios de los años 2000 en la Universidad de Toronto. El equipo liderado por David Jenkins planteó una pregunta fundamental: ¿podrían ciertos alimentos reconocidos individualmente por sus propiedades reductoras de colesterol generar un efecto acumulativo al consumirse en conjunto de manera regular?

De esta interrogante nació la dieta portafolio, denominada así por su estructura similar a una cartera de inversiones donde cada persona selecciona los componentes que mejor se adaptan a su situación. Laura Chiavaroli, profesora adjunta en la misma universidad y parte del equipo original, explica que Jenkins buscaba demostrar científicamente si los alimentos producían un efecto sinérgico al combinarse estratégicamente.

Los primeros resultados fueron contundentes. En 2003, el equipo documentó que personas con colesterol elevado que siguieron este plan durante cuatro semanas lograron reducciones de hasta 35% en sus niveles de colesterol LDL, el llamado «colesterol malo» y principal responsable del riesgo de enfermedades cardíacas. Sorprendentemente, ese mismo año otro estudio reveló que esta estrategia alimentaria rivalizaba en efectividad con las estatinas tras un mes de adherencia.

La acumulación de evidencia científica en las dos décadas posteriores refuerza constantemente estos hallazgos. Un metaanálisis de 2018 que compiló siete investigaciones con 439 participantes confirmó reducciones significativas no solo en colesterol LDL, sino también en apolipoproteína B, colesterol total, triglicéridos y presión arterial. Además, disminuyó el riesgo a diez años de padecer eventos cardiovasculares.

Más recientemente, una investigación publicada en 2025 en BMC Medicine que monitoreó a 14,835 adultos durante 22 años encontró que quienes seguían fielmente esta dieta presentaban 16% menos riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular y 14% menos probabilidad de muerte prematura por cualquier causa.

Los cinco pilares fundamentales de esta estrategia son:

  • Frutos secos y semillas (incluyendo mantequillas vegetales) — 45 gramos diarios
  • Proteínas de origen vegetal (leche de soya, tofu, tempeh, legumbres, opciones vegetarianas) — 50 gramos diarios
  • Alimentos con fibra viscosa (avena, cebada, manzanas, bayas, caquis, okra, berenjena, semillas de chía, psyllium) — 20 gramos diarios
  • Esteroles vegetales (presentes en frutos secos, soya, guisantes, aceite de canola y productos enriquecidos) — 2 gramos diarios
  • Grasas monoinsaturadas (aceite de oliva virgen extra, aceite de canola, aceites de girasol y cártamo, aguacate) — 45 gramos diarios

Andrea Glenn, nutricionista titulada y profesora adjunta en la Universidad de Nueva York, subraya que el nombre refleja precisamente su naturaleza flexible: «es como una cartera de negocios donde puedes elegir los componentes que te gustan». Esta característica la distingue de dietas restrictivas convencionales.

Lejos de prohibir alimentos, la propuesta enfatiza qué incorporar en lugar de qué eliminar. De esta manera, desplaza naturalmente opciones menos saludables al priorizar alimentos de origen vegetal. Para muchos, el desafío principal radica en alcanzar los 50 gramos diarios de proteína vegetal, especialmente considerando el peso significativo de proteína de soya en esta cifra, tarea exigente incluso para vegetarianos experimentados.

Glenn recomienda un enfoque gradual: «Piensa en lo que comes ahora y en lo que puedes cambiar», sugiriendo transiciones como reemplazar arroz por cebada o mantequilla por aceites cardiosaludables. Keith Ayoob, nutricionista de Nueva York y profesor asociado emérito de pediatría en la Facultad de Medicina Albert Einstein, destaca el aspecto positivo: «En realidad no prohíbe alimentos; simplemente recomienda incluirlos diariamente, lo que ayuda a desplazar otros».

Para quienes encuentran desafiante la ingesta de proteína vegetal recomendada, Ayoob propone alternativas creativas: «Las nueces de soya son crujientes como las nueces pero sin el sabor a frijol de muchos alimentos de soya». Además, enfatiza la importancia de aumentar la fibra gradualmente para minimizar molestias digestivas durante la transición.

La flexibilidad constituye una fortaleza fundamental de este método. Aunque fue originalmente diseñada para personas con colesterol elevado, cualquier individuo puede beneficiarse adoptando algunos o todos los componentes. Toby Amidor, nutricionista colegiado propietario de su consultorio en Nueva York, asegura que «es posible llevar una dieta cardiosaludable de cualquier manera», ya sea incorporando solo proteínas vegetales o combinándolas con proteínas animales.

Más allá del impacto en colesterol, esta estrategia ha demostrado beneficios en otros factores de riesgo cardiovascular incluyendo inflamación, presión arterial y control glucémico. En personas con diabetes tipo 2, su adopción indujo descensos significativos en hemoglobina A1c dentro de seis meses según un estudio de 2024 en la revista Nutrients.

Un trabajo de 2021 documentó una reducción del 28% en riesgo de muerte prematura y mortalidad por cáncer en hombres que seguían estrictamente la dieta durante una década. Chiavaroli resume: «Observamos beneficios en múltiples factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares como inflamación, presión arterial y control glucémico».

El compromiso parcial también genera ventajas tangibles. Chiavaroli destaca: «No es una dieta de todo o nada. Puedes adoptar partes que se ajusten a tus valores y preferencias y construir a partir de ahí. Incluso con 50% de adherencia logras reducciones clínicamente significativas del colesterol LDL». Se trata de un estilo de vida prolongado, no una solución temporal.

Los especialistas enfatizan adaptar los componentes a gustos y rutinas personales, permitiéndose incluso ciertos caprichos. Ayoob comenta: «Darse un gusto es parte agradable de la vida e incluso puede ayudarte a mantener un patrón alimentario a largo plazo». Amidor recomienda: «Hay muchas maneras de usar esta dieta para mejorar la salud cardíaca. Piensa en sus componentes como un estilo de alimentación cardiosaludable y elige tantos como se adapten realistamente a tu vida».

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Editorial