Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

Ecografía abdominal: el método que anticipa diabetes antes de los síntomas

Más allá de la balanza, una técnica accesible y sin radiación permite identificar quiénes tienen mayor probabilidad de desarrollar diabetes. La ubicación de la grasa abdominal resulta ser más reveladora que el peso total para anticipar complicaciones metabólicas.

Autor
Editorial

Compartir

La limitación del peso como indicador de salud

Durante décadas, la medicina se enfocó en medir el peso corporal y calcular el índice de masa corporal como herramientas principales para evaluar el riesgo metabólico. Sin embargo, esta aproximación deja fuera información crucial: dónde exactamente se acumula la grasa en el cuerpo. Una investigación reciente del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, publicada en Journal of Diabetes and Its Complications, demuestra que dos personas con idéntico peso pueden presentar riesgos completamente distintos dependiendo de la distribución de su tejido adiposo.

Cómo funciona la ecografía abdominal como herramienta de detección

El estudio evaluó a 103 adultos mediante una ecografía no invasiva y sin exposición a radiación que mide el espesor de la grasa subcutánea ubicada entre uno y dos centímetros por encima del ombligo. Los hallazgos fueron contundentes: aquellos con un espesor superior a 1,8 centímetros mostraron valores significativamente elevados en presión arterial sistólica, insulina, triglicéridos y creatinina, indicadores todos ellos de alteraciones metabólicas severas.

Por qué la grasa visceral es más peligrosa que otras acumulaciones

La grasa que rodea los órganos internos no se comporta como el tejido adiposo distribuido en otras regiones del cuerpo. Esta grasa visceral es metabólicamente activa y libera sustancias inflamatorias que afectan directamente la sensibilidad a la insulina y el control glucémico. Por eso, una medición simple del abdomen puede anticipar riesgos que la balanza jamás revelaría. Como señala la Dra. Susana Fuentes, especialista en clínica médica y diabetología, una técnica accesible como esta marca una diferencia real en la detección temprana de alteraciones que de otro modo pasarían desapercibidas.

La diabetes tipo 2: una epidemia silenciosa en Argentina

Los números son alarmantes. La diabetes tipo 2 representa entre el 80 y el 90% de todos los casos diagnosticados, y en Argentina la situación es particularmente preocupante. Según la 4.ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, uno de cada diez adultos padece diabetes o glucemia elevada, una proporción que creció más del 50% desde 2005. Lo más inquietante es que aproximadamente la mitad de quienes la sufren desconoce su condición. Esta característica silenciosa de la enfermedad es su mayor peligro: avanza sin síntomas evidentes en las primeras etapas, permitiendo que el daño vascular y metabólico progrese sin que la persona lo perciba.

Recomendaciones para la detección precoz

Los especialistas enfatizan la importancia de no esperar la aparición de síntomas. Las directrices sugieren:

  • Realizar controles de rutina a partir de los 35 años en población general
  • Adelantar estudios antes de esa edad en personas con sobrepeso u obesidad
  • Priorizar evaluaciones en quienes presentan factores de riesgo asociados

Intervenir en estadios tempranos aún permite modificar el curso de la enfermedad, por lo que estos controles periódicos resultan fundamentales.

La ecografía como complemento, no como reemplazo

Es importante aclarar que esta técnica no reemplaza los análisis de laboratorio habituales, sino que los complementa con una perspectiva más refinada del riesgo metabólico. La Dra. Carolina Perdomo, autora principal del trabajo, destaca que la técnica abre la posibilidad de detectar de forma precoz a personas con alteraciones metabólicas o con mayor probabilidad de desarrollarlas, y su equipo continúa trabajando en estudios con muestras más amplias para validar estos hallazgos.

La prevención sigue descansando en los pilares de siempre: mantener un peso saludable, realizar actividad física regular y seguir una alimentación equilibrada. Pero ahora contamos con una herramienta adicional, simple y accesible, que permite identificar a quiénes necesitan intervención más urgente antes de que la enfermedad cause daños irreversibles.

Autor
Editorial