Un retroceso en décadas de avances sanitarios
Durante los últimos cincuenta años, la inmunización se posicionó como la herramienta más efectiva de la salud pública global. Los datos son contundentes: más de 150 millones de vidas salvadas gracias a las vacunas, lo que equivale a proteger a seis personas cada minuto durante medio siglo. En el continente americano, estos logros fueron particularmente notables. La erradicación de la viruela en 1980, la eliminación de la poliomielitis, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita marcaron hitos que parecían irreversibles.
Argentina no fue la excepción. La introducción de la vacuna contra la hepatitis A redujo los casos en más de un 90%, eliminando cuadros graves en menores. La aplicación sistemática de inmunizantes permitió controlar la difteria, el tétanos neonatal y otras patologías que antaño causaban muertes masivas. Estos logros se construyeron sobre décadas de trabajo consistente y confianza en la vacunación como política pública.
El presente: un panorama que genera alarma
Sin embargo, el escenario actual desafía esos avances históricos. Los números son preocupantes: uno de cada tres niños argentinos no recibió el refuerzo de la vacuna quíntuple a los 15 meses. Apenas la mitad de los menores de cinco años contaba en 2024 con las inmunizaciones completas necesarias para ingresar a la escuela. En cuanto a las vacunas durante el embarazo, la cobertura de dTpa alcanzó el 77% y la del Virus Sincicial Respiratorio apenas llegó al 65% en 2025.
Estos números traducen una realidad inquietante: estamos perdiendo las barreras que protegían a la población. Cuando la cobertura desciende, los brotes resurgen. Y así está ocurriendo.
El retorno de enfermedades que creíamos controladas
Los registros epidemiológicos de 2025 y 2026 muestran un patrón alarmante:
- Coqueluche: Se registró el mayor número de casos desde 2019, con 11 niños fallecidos. Ninguno de ellos había recibido las dosis correspondientes.
- Hepatitis A: Hasta la semana epidemiológica 6 de 2026, se notificaron cuatro veces más casos que en el mismo período entre 2021 y 2025.
- Sarampión: En 2025, la región de las Américas reportó 14.891 casos confirmados con 29 defunciones, un incremento de 32 veces respecto a 2024. Este resurgimiento fue tan significativo que la región perdió su estatus de libre de transmisión endémica de sarampión.
- Otras enfermedades: También se observa el resurgimiento de tétanos y fiebre amarilla en el continente.
El brote prolongado de sarampión en Canadá, que se extendió por más de un año, ejemplifica cómo la baja inmunización genera consecuencias transfronterizas. Este retroceso marca un punto de inflexión en los avances de salud pública que la región había logrado construir.
¿Qué explica esta caída?
Los especialistas identifican múltiples factores convergentes. Las dificultades de acceso al sistema de salud, la escasez de recursos, la desinformación y la subestimación del riesgo forman un cóctel peligroso. En un contexto donde abundan narrativas cuestionables sobre seguridad vacunal, la población enfrenta información contradictoria que genera desconfianza.
Sin embargo, la evidencia científica es contundente. Décadas de estudios rigurosos, vigilancia sostenida y datos de múltiples disciplinas a nivel global respaldan la seguridad y eficacia de las vacunas. Acceder a información confiable y consultar con profesionales de salud resulta fundamental para revertir esta tendencia.
Un calendario completo pero subutilizado
Argentina cuenta con un calendario nacional de inmunizaciones que contempla vacunas gratuitas y obligatorias para más de 11 enfermedades, dirigidas a población infantil, gestantes y adultos. Pese a esta disponibilidad, las coberturas permanecen muy por debajo del umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que fija como objetivo superar el 95% para garantizar inmunidad colectiva.
Esta brecha entre oferta y demanda refleja un problema estructural: no basta con que las vacunas existan si no se logra que la población las reciba. La confianza, el acceso y la información confiable son pilares que requieren atención urgente.
Hacia la recuperación: responsabilidad individual y colectiva
La Semana de la Vacunación en las Américas, que se desarrollará del 25 de abril al 2 de mayo bajo el lema «Tu decisión marca la diferencia. Inmunización para todos y todas», representa una oportunidad para reposicionar la vacunación en la agenda pública. Desde 2003, esta iniciativa funciona como recordatorio del valor de la inmunización y promueve la equidad en el acceso.
Los expertos instan a la comunidad a revisar y completar los esquemas de vacunación. Un dato tranquilizador: no es necesario reiniciar el calendario si hubo retrasos. Cada dosis aplicada contribuye a proteger no solo a quien la recibe, sino a toda la comunidad.
La situación es reversible, pero requiere acción inmediata. Cerrar las brechas de inmunidad es responsabilidad compartida entre el sistema de salud, los profesionales, la comunidad y cada familia. El tiempo para actuar es ahora, antes de que más brotes resurjan y se pierdan décadas de avances en salud pública.