Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

Pastizales pampeanos: clave para salvar aves amenazadas

Un estudio científico revela que la altura de la vegetación nativa es determinante para el éxito reproductivo de aves amenazadas en los pastizales pampeanos. La gestión ganadera responsable emerge como herramienta clave para proteger estas especies.

Autor
Editorial

Compartir

Hace más de un siglo, el naturalista William Henry Hudson describió los pastizales de la región pampeana argentina como vastas llanuras donde tierra y cielo se fusionan en el horizonte. Aquellos campos albergaban una biodiversidad extraordinaria de aves y mamíferos, pero hoy enfrentan una transformación radical. La expansión agrícola y la ganadería intensiva han fragmentado y reducido drásticamente estos ecosistemas, poniendo en riesgo a especies altamente especializadas que dependen de su integridad.

Entre las aves más vulnerables se encuentran el tachurí canela, el cauquén colorado, el espartillero enano, el espartillero pampeano, la loica pampeana y el ñandú. Estas especies requieren condiciones muy específicas para reproducirse y sobrevivir, y la pérdida de hábitat representa una amenaza existencial. Ahora, científicos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en colaboración con investigadores del CONICET y el Instituto de Limnología Dr Raúl Ringuelet, han identificado qué factores son determinantes para revertir esta tendencia.

El hallazgo principal es contundente: la presencia de pastos altos nativos es esencial para el éxito reproductivo de las aves. Según la bióloga Sofía Martín-Sirito, primera autora del estudio, «los nidos rodeados por más matas de pastos altos nativos tienen mayor éxito de anidación». Estos pastos no son simples decoración del paisaje, sino una capa protectora fundamental que resguarda a los nidos de depredadores y proporciona refugio contra condiciones climáticas adversas.

El impacto del pastoreo en la supervivencia de nidos

El trabajo de investigación se desarrolló en la Pampa Deprimida, en el sudeste de la región pampeana. Durante tres temporadas de reproducción, los científicos monitorearon 68 nidos en campos con pastoreo ganadero y 42 en áreas protegidas sin ganado. Los resultados fueron inequívocos: la supervivencia diaria de los nidos fue significativamente mayor en sitios sin pastoreo.

El ganado reduce la altura de la vegetación mediante el pisoteo directo, pero el problema va más allá. Esta reducción transforma completamente el microambiente, eliminando la cobertura que las aves necesitan para camuflarse y proteger sus nidadas. La depredación fue la principal causa de fracaso reproductivo, afectando más del 60% de los nidos en ambos tipos de hábitat, pero con tasas significativamente mayores en campos pastoreados.

Los investigadores estudiaron dos especies como modelos: el Misto (Sicalis luteola) y el Pico de Plata (Hymenops perspicillatus). Sus observaciones revelaron patrones claros: la cobertura de pastos altos a nivel de paisaje tuvo un efecto positivo significativo sobre la supervivencia de los nidos. Además, descubrieron que los mistos enfrentan mayor presión de depredación por parte de otras aves, lo que los lleva a ubicar sus nidos más bajos pero protegidos por vegetación densa.

Recomendaciones para compatibilizar producción y conservación

Los investigadores proponen soluciones prácticas que permitan mantener la actividad ganadera sin sacrificar la biodiversidad. Las recomendaciones incluyen:

  • Conservar parches de pastos altos en los campos mediante rotación ganadera planificada
  • Reducir la carga de ganado para permitir que la vegetación se recupere entre períodos de pastoreo
  • Mantener entre el 30% y el 50% de la superficie total del predio con pastos altos nativos
  • Implementar manejo rotativo que equilibre la producción con la protección del hábitat

Según el doctor Juan Pablo Isacch, uno de los investigadores principales, «proteger la estructura y la diversidad de los pastizales es fundamental para que las aves de la región puedan seguir criando y se asegure su supervivencia». El equipo enfatiza que la cobertura de pastos altos es una característica crítica del hábitat que debe priorizarse en cualquier plan de manejo ganadero.

Perspectivas futuras y limitaciones del estudio

Aunque los resultados son claros, los investigadores reconocen que quedan preguntas por responder. El tamaño óptimo de los parches de vegetación, la influencia de diferentes tipos de depredadores y la aplicabilidad de estos hallazgos a otras especies de aves requieren investigación adicional. Definir «valores umbral» precisos de cobertura vegetal para diferentes contextos geográficos es un desafío pendiente.

Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Ornithology, una de las publicaciones más prestigiosas en biología de aves a nivel mundial. El equipo de investigación incluyó a Stella Román, Martín Colombo, Daniel Cardoni y Juan Pablo Isacch.

Pablo Grilli, coordinador del Programa Pastizales de la organización Aves Argentinas, valida estos hallazgos: «Este estudio confirma que cuando se conserva una matriz de pastos altos, aumenta la cantidad de pichones que logran dejar el nido». Señala que en campos con sobrepastoreo, donde el pasto permanece bajo, el éxito reproductivo disminuye drásticamente. «Las aves especialistas de pastizal requieren esa cobertura alta para anidar o refugiarse. Los científicos aportaron pruebas concretas de que esa relación también se da en el misto y el pico de plata», concluye Grilli.

Este trabajo representa un aporte fundamental para la conservación de la biodiversidad pampeana, demostrando que es posible compatibilizar la actividad ganadera con la protección de especies amenazadas mediante decisiones informadas sobre manejo del territorio.

Autor
Editorial