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Vacuna materna contra el VRS: reduce 74% las internaciones de bebés

La protección que una mamá le pasa a su bebé antes de nacer puede marcar la diferencia frente a una de las infecciones respiratorias más temidas en los primeros meses de vida. La evidencia ya es contundente, pero el desafío pasa ahora por llegar a todas.

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Editorial
Vacuna materna contra el VRS: reduce 74% las internaciones de bebés

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Un trabajo de alcance internacional puso números finos a una estrategia que viene ganando terreno en la pediatría moderna: vacunar a la persona gestante contra el virus respiratorio sincitial (VRS) reduce cerca del 74 % el riesgo de que el bebé termine internado por esa infección antes de cumplir los seis meses. La investigación, coordinada por equipos de la Universidad de Granada y la Universidad de Edimburgo, reunió datos de más de 4 millones de embarazos registrados entre 2023 y 2025 en 16 estudios distintos.

El VRS es uno de los principales responsables de cuadros respiratorios graves en la primera infancia. En muchos casos se manifiesta como un resfrío común, pero en los más chiquitos puede derivar en bronquiolitis o neumonía y requerir oxígeno, monitoreo o internación. La vacuna aplicada durante el embarazo hace que la mamá produzca anticuerpos que atraviesan la placenta y le dan al recién nacido una defensa lista para usar desde el primer día.

El punto flojo que detectó el estudio no está en la efectividad, sino en el alcance. La cobertura durante las primeras temporadas de vacunación quedó por debajo de lo esperado en buena parte del mundo, con brechas que se profundizan según el nivel socioeconómico, el origen étnico, el acceso al sistema de salud y la edad de la madre. Las más jóvenes y las que menos contacto tienen con el sistema sanitario son, justamente, las que menos se vacunan.

Los contrastes entre países son elocuentes:

  • Reino Unido: la cobertura trepó al 62 % de las embarazadas.
  • Estados Unidos: apenas alcanzó el 27 %.

Para Evelyn Balsells, docente de la Universidad de Granada y una de las autoras del trabajo, el foco tiene que estar en ampliar la cobertura y achicar las desigualdades, porque de nada sirve una vacuna eficaz si no llega a quienes más la necesitan. La investigación contó además con el aporte de Public Health Scotland, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y otras seis universidades británicas.

La lectura de fondo es clara: la herramienta existe, funciona y está respaldada por evidencia sólida. Lo que falta es decisión sanitaria para que el acceso no dependa del código postal, del bolsillo ni de la información que maneje cada familia. En un virus que golpea justo cuando los pulmones son más frágiles, cada punto de cobertura ganado se traduce en menos chicos internados y menos noches de angustia en una guardia.

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