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Prohibir snacks azucarados en las cajas reduce sus ventas, según estudio

¿Alguna vez compraste un chocolate por impulso mientras esperabas en la caja? Un nuevo estudio sugiere que prohibir estos productos en esa zona estratégica podría cambiar tus hábitos de compra y mejorar tu dieta.

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Editorial

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Un reciente estudio publicado en The Lancet Public Health puso la lupa sobre una estrategia simple pero poderosa: sacar la comida chatarra de las cajas de los comercios. La investigación, centrada en la ciudad de Berkeley, California, encontró que esta medida logró reducir de manera significativa las ventas de refrescos y golosinas.

La lógica detrás de esta política es clara. Según explicó Justin White, profesor asociado en la Universidad de Boston y coinvestigador principal, los pasillos de caja están diseñados con una intención precisa: iluminación brillante, envases llamativos y productos a la altura de los ojos para captar la atención de los compradores que hacen fila. El objetivo es fomentar la compra por impulso de aperitivos y bebidas con altos niveles de azúcar añadida.

Los hallazgos sugieren que las políticas de cajas saludables pueden ser efectivas para reducir estas compras impulsivas e incluso incentivar elecciones más sanas. Sin embargo, White advirtió que para lograr disminuciones significativas y sostenidas, es fundamental que las ciudades apliquen activamente estas normativas.

Berkeley se convirtió en marzo de 2021 en la primera ciudad del mundo en prohibir la exhibición de bebidas azucaradas y snacks en las cajas. La medida se volvió aplicable en 2022. Para evaluar su impacto, los investigadores analizaron las ventas en 71 tiendas ubicadas en Berkeley y en otras tres ciudades californianas: Davis, Oakland y Sacramento.

Los resultados mostraron un panorama matizado. Tras la implementación de la prohibición, las ventas de caramelos aumentaron moderadamente, pero no después de que comenzara su aplicación. Al mismo tiempo, crecieron las ventas de productos más saludables, como los paquetes de frutos secos. En contraste, las ventas de refrescos cayeron sustancialmente tanto tras la implementación como durante la aplicación de la norma.

El estudio también reveló diferencias clave según el tipo de comercio:

  • Supermercados: Fueron los que más cumplieron con la prohibición y registraron las mayores caídas en las ventas de caramelos y refrescos.
  • Farmacias: Mostraron el menor nivel de cumplimiento y no experimentaron una reducción en sus ventas.

Para Jennifer Falbe, profesora asociada de nutrición en la Universidad de California-Davis e investigadora principal, ninguna política por sí sola puede resolver los problemas del sistema alimentario. No obstante, ampliar las políticas de cajas saludables a otras ubicaciones privilegiadas y combinarlas con estrategias basadas en la evidencia podría mejorar la calidad de la dieta de la población.

Entre las medidas complementarias que mencionó Falbe se encuentran:

  • El etiquetado obligatorio en la parte frontal del envase.
  • Los impuestos especiales sobre bebidas endulzadas.
  • Las subvenciones para alimentos saludables.

En ese sentido, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) está evaluando la implementación de un etiquetado frontal que resalte los azúcares añadidos. Según Falbe, si la FDA avanza con una etiqueta bien diseñada, se facilitaría la implementación de políticas de colocación de productos saludables. Las tiendas y los inspectores municipales podrían usar sellos de ‘alto contenido en azúcar añadido’ o ‘alto en sodio’ para identificar productos que no deberían ocupar lugares privilegiados como las cajas.

Este tipo de intervenciones, aunque parezcan menores, apuntan a modificar el entorno en el que tomamos decisiones cotidianas. La evidencia sugiere que cambiar el contexto puede ser más efectivo que apelar solo a la voluntad individual.

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