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Corazón silencioso: por qué los chequeos cardiovasculares salvan vidas

Infartos y accidentes cerebrovasculares no siempre avisan. La clave está en adelantarse: controlar la presión, el colesterol y el estilo de vida antes de que el cuerpo dé señales de alarma. La prevención, dicen los especialistas, es la mejor medicina.

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Autor
Editorial

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Las enfermedades cardiovasculares siguen ocupando el primer puesto entre las causas de muerte a nivel global. Infartos, accidentes cerebrovasculares y otras afecciones del sistema circulatorio conforman un grupo de patologías que, en buena parte de los casos, se gestan durante años sin manifestar señales evidentes. Esa característica silenciosa es, justamente, lo que las vuelve tan peligrosas.

El problema de fondo es cultural: mucha gente asocia la consulta médica con la aparición de síntomas. Sin embargo, en cardiología el escenario ideal es el contrario. Detectar factores de riesgo antes de que el cuerpo avise permite intervenir a tiempo y modificar el curso de la enfermedad.

Así lo plantea el doctor González Fortini, cardiólogo de Clínica 25 de Mayo, quien remarca que la prevención ocupa un lugar central en esta especialidad. Según el profesional, anticiparse a las complicaciones es posible cuando se identifican a tiempo los elementos que amenazan al corazón.

Entre los principales factores que elevan el riesgo cardiovascular aparecen:

  • Hipertensión arterial
  • Tabaquismo
  • Colesterol elevado
  • Estrés
  • Sedentarismo
  • Obesidad
  • Antecedentes familiares

La buena noticia es que muchos de estos puntos pueden modificarse. Con cambios en el estilo de vida y un seguimiento médico adecuado, el riesgo puede reducirse de manera significativa. No se trata solo de tomar medicación: se trata de repensar hábitos cotidianos.

Los controles cardiovasculares, explica el especialista, permiten evaluar distintos aspectos de la salud del corazón. A partir de una consulta clínica y, cuando hace falta, de estudios complementarios, se pueden descubrir alteraciones que muchas veces pasan desapercibidas. Entre los estudios más habituales se encuentran el electrocardiograma, la ergometría y otras pruebas diagnósticas que analizan el funcionamiento del corazón y la respuesta del organismo frente al esfuerzo.

Más allá de los chequeos, los profesionales insisten en una serie de recomendaciones que hacen a la vida diaria:

  • Realizar actividad física regular
  • Mantener una alimentación equilibrada
  • Controlar el peso corporal
  • Evitar el consumo de tabaco

El consenso entre los cardiólogos es claro: la prevención y el diagnóstico temprano son herramientas clave para reducir la incidencia de estas enfermedades. El cuidado del corazón empieza mucho antes de que aparezca un síntoma. Los chequeos periódicos permiten detectar factores de riesgo a tiempo y acompañar a cada paciente en el cuidado integral de su salud cardiovascular.

Autor
Editorial