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Trabajos con posturas forzadas elevan el riesgo de aborto espontáneo

¿Sabías que la postura laboral puede influir en el embarazo? Una investigación con más de 800.000 casos encontró que inclinarse hacia adelante durante la jornada laboral eleva notablemente el riesgo de pérdida gestacional. Te contamos qué ocupaciones están en la mira y qué medidas se pueden tomar.

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Editorial
Trabajos con posturas forzadas elevan el riesgo de aborto espontáneo

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Un nuevo estudio danés puso el foco en un factor muchas veces ignorado: las posturas que adoptan las embarazadas durante su jornada laboral. La investigación, publicada en Occupational and Environmental Medicine, encontró que aquellas que pasan tiempo inclinadas hacia adelante en el trabajo enfrentan un riesgo un 36% mayor de aborto espontáneo por cada hora en esa posición.

El equipo analizó datos de 800.000 embarazos correspondientes a 475.000 mujeres entre 2004 y 2018. A eso le sumaron mediciones de postura ocupacional obtenidas con sensores colocados en la espalda y los muslos de más de 400 trabajadoras, que permitieron registrar cuánto tiempo pasaban de pie, caminando o inclinadas en 100 oficios distintos.

Los oficios más comprometidos incluyen camareras, trabajadoras agrícolas, jardineras y empleadas del sector comercial. Pero no solo inclinarse genera alerta: también caminar mucho sumó un 18% más de riesgo por hora, y permanecer de pie añadió un 3% por cada hora.

La investigadora principal, Luise Mølenberg Begtrup, profesora clínica asociada de salud pública en la Universidad de Copenhague, fue clara: «Perder un embarazo es devastador para una mujer, así que si hay algo que podamos hacer para ayudar a evitarlo, es importante que los lugares de trabajo sean conscientes de cómo se puede reducir el riesgo».

Los números son contundentes. Mientras que alrededor del 10% de los embarazos terminaron en aborto espontáneo en el total de las mujeres, esa cifra trepó al 14% en aquellas que acumularon una hora de trabajo inclinadas hacia adelante. Begtrup aclaró igualmente que no es tan común superar ese tiempo: «el trabajador medio solo pasaba 24 minutos al día en posición inclinada hacia adelante».

¿Por qué ocurre esto? La doctora Hannah Nørtoft Frankel, médica del Hospital Bispebjerg, admitió que «el mecanismo subyacente sigue siendo poco comprendido». Barajó dos hipótesis: que la inclinación restrinja el flujo sanguíneo a la placenta o que active hormonas del estrés que provoquen contracciones uterinas.

Pese a los hallazgos, los investigadores no piden alarmarse. Begtrup sostuvo que «en general, es saludable mantenerse activa y seguir trabajando durante un embarazo sin complicaciones», aunque remarcó que los empleadores deberían revisar las tareas de quienes pasan gran parte del día de pie, caminando o inclinadas.

Algunas medidas simples pueden marcar la diferencia:

  • Incorporar más pausas sentadas a lo largo de la jornada.
  • Proveer una silla para quienes deben permanecer de pie.
  • Intercambiar tareas con un compañero durante el embarazo.
  • Derivar a una evaluación individual en medicina laboral si las condiciones son especialmente exigentes.

El estudio también reconoce que otros factores, como el tabaquismo o el estado general de salud, pueden influir en el riesgo de pérdida gestacional. La recomendación final apunta a que las empresas adapten las tareas y que las trabajadoras consulten ante cualquier duda.

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