El cuidado de la salud mental dejó de ser ese tema del que no se hablaba para instalarse de lleno en la agenda del bienestar integral. El ritmo de vida actual, las presiones del trabajo, las exigencias sociales, los cambios en la dinámica familiar y las situaciones personales complicadas son algunos de los factores que suelen golpear el equilibrio emocional de cualquier persona.
Pasar por momentos de estrés o preocupación es parte de la vida. La diferencia está en la duración y el impacto de esos malestares: cuando se prolongan en el tiempo y empiezan a meterse en distintas áreas de la rutina, conviene encender la alarma.
“Muchas personas conviven durante mucho tiempo con niveles elevados de estrés o ansiedad sin consultar. Sin embargo, cuando estos malestares empiezan a interferir en la vida cotidiana, en el trabajo o en los vínculos, es importante buscar acompañamiento profesional”, explicó el Lic. Mauro Lanciotti, psicólogo institucional y vincular, especialista en cuidados paliativos y en el abordaje del estrés y enfermedades crónicas o de fin de vida, quien actualmente se desempeña como coordinador del Servicio de Psicología de la Clínica 25 de Mayo.
¿Cuáles son las banderas rojas que invitan a consultar? Los profesionales enumeran varias:
- Angustia persistente que no baja con el paso de los días.
- Problemas para dormir de manera sostenida.
- Irritabilidad o cambios bruscos en el estado de ánimo.
- Cansancio emocional que no se recupera con descanso.
- Pérdida de interés en actividades que antes daban placer.
- Dificultades para concentrarse en tareas cotidianas.
- Conflictos en los vínculos personales o laborales.
Un punto central que suelen aclarar los especialistas: ir al psicólogo no es solo para cuadros graves. En muchísimos casos se trata de espacios de acompañamiento para atravesar cambios, conflictos vinculares o etapas de estrés con herramientas profesionales. La consulta temprana, además, ayuda a prevenir que los malestares se profundicen o deriven en dificultades mayores.
“La salud mental forma parte del bienestar general de las personas. Poder hablar sobre lo que nos ocurre y contar con herramientas para comprenderlo es un paso importante para mejorar la calidad de vida. Si pensamos en la salud y el bienestar, no hay salud sin salud mental”, señaló Lanciotti.
Desde la Clínica 25 de Mayo sostienen que el cuidado de la salud mental es parte del abordaje integral de la salud y que la consulta con profesionales especializados brinda el sostén y las herramientas necesarias para acompañar a las personas en distintos momentos de su vida.
Generar espacios de escucha y acompañamiento profesional es una forma concreta de promover el bienestar emocional. Al fin y al cabo, cuidar la salud mental es también cuidar la calidad de vida.