La legalización de las apuestas deportivas en línea dejó de ser solo un debate regulatorio o económico para instalarse de lleno en el terreno de la salud mental. Un nuevo trabajo de la Universidad Johns Hopkins encontró que, en los estados donde se habilitó esta actividad, creció de forma notable la demanda de atención por depresión y ansiedad.
Los investigadores analizaron registros de seguros de salud correspondientes al período 2016-2023 y compararon jurisdicciones que aprobaron las apuestas online con otras que no lo hicieron. La diferencia apareció rápido: tras la legalización, las recetas de antidepresivos y ansiolíticos subieron cerca de un 5% entre adultos de 18 a 64 años con cobertura patrocinada por sus empleadores.
El fenómeno no se limita a los medicamentos. Los diagnósticos ambulatorios de depresión y ansiedad también treparon entre un 5% y un 7%, según los resultados publicados el 14 de octubre en JAMA Psychiatry. Para los autores, la evidencia no confirma una relación de causa y efecto, pero sí enciende una luz amarilla sobre la presión extra que este fenómeno puede meterle al sistema de salud mental.
El costado humano que no aparece en los balances
Danielle Piatkowsky, trabajadora social licenciada del Hospital Northwell Zucker Hillside, en Glen Oaks, Nueva York, no participó del estudio pero conoce de cerca la problemática. Su mirada aporta el matiz que los números no muestran: el juego problemático golpea mucho más que el bolsillo.
«También hay un impacto significativo que el juego problemático tiene en muchas áreas de la vida de un individuo, sus relaciones familiares, sus relaciones sociales y su desempeño en el trabajo o la escuela», señaló la especialista. Es decir, la caída financiera suele ser la punta del iceberg de un deterioro más amplio.
La profesional remarcó además que las consecuencias salpican a los seres queridos, que muchas veces cargan con la angustia, la incertidumbre y hasta la ruptura de los vínculos. Por eso insiste en que quien esté luchando contra la adicción al juego busque ayuda profesional sin demora.
Un problema de salud pública, no una simple estadística
Piatkowsky fue tajante al definir el fenómeno: «Lo más importante es que el juego problemático es realmente un problema de salud pública». La frase resume el cambio de enfoque que reclaman los especialistas, que piden dejar de mirarlo como una cuestión individual o moral para tratarlo como cualquier otra problemática sanitaria.
El contexto ayuda a dimensionar el alcance: las apuestas deportivas en línea ya son legales en 31 estados y en el Distrito de Columbia. Con esa expansión, la exposición cotidiana a las plataformas de apuestas crece y, con ella, la necesidad de respuestas institucionales.
Entre las recomendaciones habituales para quienes atraviesan esta situación, organismos como la Clínica Mayo ofrecen información específica sobre el juego compulsivo y las vías de tratamiento disponibles.
- Recetas de antidepresivos y ansiolíticos: aumento cercano al 5% tras la legalización.
- Diagnósticos ambulatorios: alza de entre 5% y 7% en depresión y ansiedad.
- Población analizada: adultos de 18 a 64 años con seguro de salud laboral.
- Período estudiado: 2016 a 2023.
- Publicación: JAMA Psychiatry, 14 de octubre de 2026.
El trabajo no cierra el debate, pero lo corre de eje. Ya no se trata solo de cuánto recauda el fisco o cuántos empleos genera el sector: la pregunta de fondo es cuánto le cuesta a la salud mental de una sociedad tener el juego a un clic de distancia.