Hay decisiones que, miradas en frío, parecen ir a contramano de la realidad. En Mar del Plata, la comunidad educativa del Instituto Superior de Estudios Técnicos (Iset) encendió la alarma por la decisión de no abrir nuevas cohortes de la carrera de Técnico en Emergencias en Salud, una formación que hasta ahora era la única de gestión municipal en la ciudad y en toda la zona.
El reclamo no es menor. Los responsables del instituto elevaron un pedido formal al secretario de Educación de la Municipalidad de General Pueyrredon y a la Comisión de Educación, Ciencia e Investigación del Concejo Deliberante para que se revise la medida y se garantice la continuidad de la propuesta académica.
La paradoja es evidente: la carrera empezó a dictarse en 2025, dura tres años y se apoya en la Ley Provincial de Educación N.º 13.688 y en la Ley Provincial N.º 15.094, que regula el ejercicio profesional. Sin embargo, su futuro quedó en suspenso justo cuando la profesión gana reconocimiento institucional.
Una formación estratégica que queda en el limbo
Quienes defienden la continuidad de la carrera sostienen que se trata de una pieza clave para el sistema de emergencias local. La formación prepara personal para intervenir en situaciones críticas fuera del ámbito hospitalario, donde cada segundo cuenta y el conocimiento específico puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El planteo de la comunidad del Iset es claro: interrumpir las inscripciones limita la posibilidad de formar nuevos profesionales y, a mediano plazo, puede resentir la disponibilidad de personal especializado para la atención prehospitalaria en Mar del Plata y las localidades vecinas.
- Suspensión de nuevas cohortes en los próximos ciclos lectivos.
- Riesgo de discontinuidad pedagógica e institucional.
- Menor oferta de técnicos capacitados para emergencias fuera del hospital.
El decreto que cambia el escenario
El punto más contradictorio del conflicto es la reciente promulgación del Decreto Provincial N.º 1252/2026, que reconoce y jerarquiza formalmente la figura del Técnico en Emergencias en Salud. Es decir, la normativa avanza en un sentido mientras la decisión educativa retrocede en el otro.
Frente a ese avance normativo, desde el instituto cuestionaron que se suspenda la apertura de cohortes en un momento en el que la profesión obtiene mayor respaldo institucional. Para los impulsores del reclamo, las decisiones educativas deberían contemplar las demandas del sistema sanitario y la necesidad de contar con personal preparado para actuar ante situaciones de riesgo vital.
Los pedidos concretos
Más allá del diagnóstico, la comunidad educativa formuló solicitudes puntuales a las autoridades municipales:
- Dar marcha atrás con la decisión de no abrir nuevas cohortes.
- Asegurar la continuidad pedagógica e institucional de la carrera.
- Convocar a una mesa de diálogo que reúna a la Secretaría de Educación, la Comisión de Educación del Concejo Deliberante y representantes del instituto.
Ese espacio de discusión, según propusieron, permitiría analizar el impacto real de mantener abierta la carrera y evaluar por qué se considera una formación estratégica para el sistema de salud local.
El trasfondo del conflicto excede lo administrativo: se trata de decidir si una ciudad que apuesta al reconocimiento de sus profesionales de emergencias puede permitirse dejar de formarlos. La pelota, ahora, está en manos de las autoridades municipales.