El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) dejó de ser una condición que solo preocupa en la infancia. Una revisión sistemática publicada en JAMA Network Open el 19 de octubre de 2026 encendió una luz de alerta: las personas con este diagnóstico presentan un riesgo significativamente mayor de morir por diversas causas.
El trabajo, liderado por Lucy Corrigan desde la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, reunió datos de 19 estudios con 15.920.970 participantes. La magnitud de la muestra permite sacar conclusiones robustas sobre un tema que hasta ahora se abordaba con evidencia fragmentada.
Los números que preocupan
El metanálisis encontró una asociación clara entre el TDAH y la mortalidad por todas las causas, con una razón de riesgo de 1,71. Es decir, el riesgo de muerte sería considerablemente superior en quienes conviven con el trastorno.
Al desglosar por causas, los investigadores observaron vínculos significativos con:
- Suicidio: razón de riesgo de 1,89.
- Lesiones no intencionales o intencionales: 1,55.
- Mortalidad por causas naturales: 1,27.
El dato del suicidio es el más contundente y obliga a pensar en la salud mental como prioridad dentro del abordaje del TDAH, no como un aspecto secundario.
La medicación como posible factor protector
Uno de los hallazgos más relevantes es que, entre las personas con TDAH, el uso de medicamentos específicos se asoció con una reducción de la mortalidad por todas las causas, con una razón de riesgo de 0,75. En criollo: quienes reciben tratamiento farmacológico parecerían tener un riesgo menor.
Sin embargo, los propios autores piden cautela. Corrigan señaló que estos resultados son evidencia inicial y que se basan en un número acotado de estudios. «Se necesita más investigación para aclarar este vínculo», remarcó.
Más allá de la pastilla
La especialista fue clara en que el fármaco es solo una parte de la historia. Muchas personas con TDAH se benefician de un tratamiento y apoyo integral a largo plazo, que incluye acompañamiento psicológico, estrategias de organización y redes de contención.
La revisión también advirtió una heterogeneidad sustancial entre los estudios analizados, lo que significa que los resultados no son uniformes y deben interpretarse con prudencia.
Qué implica esto para el día a día
El mensaje de fondo es que el TDAH no es un tema menor ni exclusivamente escolar. La evidencia sugiere que el diagnóstico y el tratamiento oportuno podrían tener impacto directo en la esperanza y calidad de vida de quienes lo presentan.
Para los equipos de salud, el desafío es detectar a tiempo, acompañar de forma integral y no abandonar el seguimiento. Para las familias y los adultos con TDAH, la información refuerza la importancia de consultar y sostener el tratamiento indicado.