La Sociedad Internacional de Hipertensión (ISH) presentó sus guías mundiales 2026 para el diagnóstico y el tratamiento de la presión alta, publicadas en el Journal of Hypertension. Reemplazan a las de 2020 y traen cambios que importan a cualquier persona que se controla la presión.
Qué cambia
- Un nombre nuevo: los valores de 130 a 139 de máxima o de 80 a 89 de mínima ya no se llaman «normal alta» sino presión arterial elevada. La hipertensión sigue empezando en 140/90 mm Hg, confirmada en más de una medición.
- Una sola medición no alcanza: la toma casual no sirve para diagnosticar. Las guías piden mediciones estandarizadas y dan un lugar central a la automedición en casa: siete días seguidos, con al menos 12 tomas en tres de esos días.
- Dos niveles de atención: donde los recursos son básicos, el objetivo es bajar de 140/90; donde hay más recursos, de 130/80. En mayores de 85 años o personas frágiles, el objetivo se define caso por caso.
- Cuándo empezar: quien tiene riesgo cardiovascular alto (enfermedad cardíaca, diabetes) debe empezar el tratamiento enseguida. Si el riesgo es bajo, se pueden probar primero tres meses de cambios de hábitos.
- Relojes y dispositivos sin manguito: no se recomiendan para tomar decisiones médicas.
- Dejar la medicación es un riesgo: por primera vez, abandonar el tratamiento figura como un factor de riesgo cardiovascular modificable, igual que el tabaco o el colesterol alto.
Por qué importa en Argentina
Según la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (INDEC y Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación), el 46,6% de los adultos tiene la presión alta. Y entre quienes no se sabían hipertensos, el 32% tuvo valores elevados al medirlos: la hipertensión casi nunca da síntomas. Es una de las principales causas de infarto, ACV y enfermedad renal.
Los hábitos que recomiendan las guías son los de siempre: menos de 5 gramos de sal por día (una cucharadita), una alimentación con frutas, verduras y legumbres, actividad física aeróbica y de fuerza, no fumar y reducir el alcohol al mínimo. La medicación, cuando hace falta, la indica y ajusta el médico; nunca hay que suspenderla por cuenta propia.
Si hace más de un año que no te medís la presión, o si tus valores andan por 130/80 o más, conviene hacer una consulta.
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