Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

Hantavirus en cruceros: qué es, cómo se contagia y cómo prevenirlo

Un crucero expedicionario que partió de Ushuaia enfrentó un brote de hantavirus que resultó en tres muertes y un paciente crítico. Conocé los detalles de este peligroso virus zoonótico y cómo protegerte.

Autor
Editorial

Compartir

Un incidente reciente en una embarcación de expediciones polares que zarpó desde Ushuaia puso en evidencia el riesgo que representa el hantavirus, un agente infeccioso que cobró la vida de tres pasajeros durante la travesía. Otro viajero en estado crítico fue evacuado hacia Sudáfrica para recibir atención especializada. Mientras el barco permanece anclado en Cabo Verde, las autoridades sanitarias realizan estudios exhaustivos para descartar la presencia de nuevos casos entre la tripulación y los pasajeros restantes.

Características fundamentales del hantavirus

El hantavirus corresponde a un conjunto de más de veinte especies virales pertenecientes a la familia Bunyaviridae. A diferencia de otros miembros de esta familia que se propagan mediante insectos, este patógeno tiene un mecanismo de transmisión distinto: proviene exclusivamente de roedores infectados. Se clasifica como un virus zoonótico, es decir, capaz de saltar de animales a seres humanos, donde puede desencadenar cuadros clínicos severos.

La gravedad de la infección varía considerablemente según la cepa viral involucrada, con tasas de mortalidad que oscilan entre el 5% y el 15%, aunque en ciertos casos pueden ser aún más elevadas. Geográficamente, los hantavirus se dividen en dos categorías principales: las cepas del «Viejo Mundo» (presentes en Europa y Asia) y las del «Nuevo Mundo» (distribuidas en América).

Mecanismos de contagio y transmisión

La propagación del hantavirus ocurre fundamentalmente a través del contacto directo con excreciones de roedores infectados, incluyendo orina, heces y saliva. Aunque las mordeduras también pueden ser fuente de contagio, representan un escenario menos frecuente. El método más común de infección es la inhalación de aerosoles o partículas de polvo contaminadas con material viral.

Entre los propios roedores, la transmisión se produce mediante mordeduras y arañazos. Aunque la propagación de persona a persona es extraordinariamente rara, cuando ocurre puede resultar en enfermedad grave con períodos de recuperación que se extienden durante semanas o incluso meses.

Un aspecto preocupante señalado por organismos sanitarios internacionales es el riesgo que representan los roedores domésticos como mascotas. Las ratas mantenidas en cautiverio pueden portar y transmitir el virus Seoul sin manifestar síntomas visibles, lo que complica enormemente su detección. En situaciones de brote o sospecha de infección en un hogar, es fundamental que un veterinario evalúe a los animales.

Manifestaciones clínicas y pronóstico

Los hantavirus del «Viejo Mundo» generalmente provocan una condición denominada fiebre hemorrágica con síndrome renal, que presenta un período de incubación de 2 a 3 semanas. Las cepas del «Nuevo Mundo», en cambio, causan el síndrome pulmonar por hantavirus, que comienza con síntomas inespecíficos pero puede evolucionar rápidamente hacia insuficiencia respiratoria grave.

Ambas presentaciones pueden solaparse y afectar múltiples órganos simultáneamente. El desafío diagnóstico radica en que los síntomas iniciales—fiebre, cefalea, mialgias, náuseas y fatiga—se confunden fácilmente con cuadros gripales o neumonías virales. Esta similitud clínica dificulta la identificación temprana de la infección.

La detección del hantavirus en personas infectadas hace menos de 72 horas es particularmente complicada, por lo que se recomienda repetir los análisis de laboratorio tres días después del inicio de los síntomas para confirmar el diagnóstico.

Estrategias de prevención y control

Las medidas preventivas se centran en reducir la exposición a roedores y sus contaminantes:

  • Sellado de viviendas: Cerrar completamente las casas y sellar almacenes de alimentos para impedir el ingreso de roedores
  • Eliminación de focos: Remover acumulaciones de basura, escombros y materiales que puedan servir de refugio
  • Limpieza segura: Limpiar áreas contaminadas con excrementos roedores usando equipo de protección personal (guantes, gafas y mascarillas) y asegurando ventilación adecuada
  • Técnicas de descontaminación: Evitar barrer en seco; en su lugar, humedecer el polvo con detergente o desinfectante para minimizar la formación de aerosoles, y utilizar paños húmedos o fregona para la limpieza

Implementar estas precauciones resulta fundamental para reducir significativamente el riesgo de exposición a este patógeno potencialmente mortal.

Autor
Editorial