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El HIGA transforma la atención del ACV con más tecnología y formación

Cada 29 de octubre, el Día Mundial del ACV invita a reflexionar sobre una emergencia donde los minutos valen oro. En el HIGA, la apuesta por la capacitación y la tecnología busca que menos pacientes lleguen tarde y más puedan recuperarse sin secuelas graves.

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Editorial
El HIGA transforma la atención del ACV con más tecnología y formación

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El Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) Dr. Oscar Alende se afianza como un faro dentro del sistema público de salud de la ciudad y la región. La ampliación y el fortalecimiento de su Unidad de ACV no son un detalle menor: se trata de un dispositivo que, con personal entrenado y equipamiento de punta, multiplicó la capacidad de respuesta frente a una patología de altísima complejidad.

La noticia cobra especial relevancia en el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre. La fecha funciona como un llamado de atención sobre una de las principales emergencias médicas, donde cada minuto cuenta para salvar vidas y reducir secuelas permanentes.

La Unidad de ACV representó un salto de calidad histórico para la asistencia. Su esquema interdisciplinario incluye un médico neurólogo de guardia por día, lo que garantiza cobertura especializada permanente. Además, un circuito ágil conecta de manera inmediata la Guardia de Emergencias y el Shockroom con Terapia Intermedia, Terapia Intensiva, Diagnóstico por Imágenes, Laboratorio y Neurocirugía.

Entre enero y octubre de 2026 se atendieron 168 casos de ACV isquémico. De ese total, 30 pacientes ingresaron dentro de la ventana de tiempo oportuna para evaluar la aplicación del tratamiento trombolítico endovenoso, la medicación específica que disuelve el coágulo y restablece el flujo sanguíneo cerebral. En el resto de los ingresos, la consulta tardía fue el principal obstáculo para acceder a esta alternativa terapéutica.

El despliegue de la unidad contempla camas específicas en el área de cuidados intermedios y el acompañamiento temprano de los equipos de rehabilitación. Así, la persona atendida cuenta con un seguimiento estricto desde su ingreso por guardia hasta el alta médica, sumado a la prevención secundaria para evitar nuevos eventos.

La ventana temporal marca la diferencia entre una recuperación favorable y una discapacidad severa. Muchos cuadros requieren intervención médica especializada antes de cumplida la primera hora desde el inicio de los síntomas. Tratados a tiempo y con la continuidad asistencial adecuada, es enteramente posible evitar secuelas neurológicas invalidantes.

El hospital lleva adelante un plan sostenido de capacitación interna destinado a enfermeros, técnicos, camilleros y personal administrativo de los accesos. El objetivo es claro: que todo el equipo de salud reconozca los signos de alerta y active el circuito sin demoras.

La institución cuenta con un angiógrafo apto para realizar procedimientos de trombectomía mecánica mediante cateterismo en casos seleccionados. Se trata de una práctica de avanzada que prevé su implementación con la próxima incorporación de un especialista en neurointervencionismo vascular.

Signos de alerta

Frente a la aparición repentina de asimetría o desviación en la boca, debilidad o adormecimiento en un brazo o una pierna, dificultades para hablar, alteraciones visuales súbitas o pérdida brusca del equilibrio, la indicación médica es fundamental: no esperar que el síntoma ceda y acudir de forma urgente al hospital o llamar al servicio de emergencias.

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