El estreñimiento crónico refractario representa un desafío clínico complejo que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cuando los tratamientos convencionales no logran resultados satisfactorios, muchos pacientes y médicos consideran la intervención quirúrgica como una solución definitiva. Sin embargo, las nuevas directrices de la Asociación Americana de Gastroenterología advierten que este enfoque debe reservarse únicamente para casos extremos, tras haber agotado todas las alternativas terapéuticas disponibles.
La colectomía, que consiste en la extirpación parcial o total del colon, ha sido tradicionalmente considerada para pacientes cuyo estreñimiento no responde a tratamientos farmacológicos. No obstante, esta intervención conlleva riesgos considerables que incluyen obstrucción intestinal, dolor abdominal persistente, hinchazón crónica y, paradójicamente, la recurrencia del estreñimiento incluso después de la cirugía. Algunos pacientes continúan dependiendo de laxantes y experimentan síntomas incapacitantes que no mejoran con la extirpación del órgano.
Antes de considerar cualquier intervención quirúrgica, es fundamental descartar causas subyacentes que puedan estar originando el problema. Los especialistas recomiendan investigar si el estreñimiento es provocado por efectos secundarios de medicamentos, trastornos neurológicos o condiciones de salud mental. Medicamentos como opioides, antipsicóticos, suplementos de hierro y fármacos anticolinérgicos utilizados para alergias o problemas urinarios pueden contribuir significativamente al problema.
Asimismo, condiciones neurológicas como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple, junto con trastornos psicológicos como depresión, ansiedad y trastornos alimentarios, pueden influir directamente en la función intestinal. Identificar y abordar estos factores subyacentes frecuentemente resuelve el problema sin necesidad de intervención quirúrgica.
Las nuevas directrices establecen una serie de pasos que deben completarse antes de considerar la cirugía:
- Evaluación exhaustiva de medicamentos actuales y ajuste de aquellos que empeoren el estreñimiento
- Prueba de todos los medicamentos aprobados disponibles en el mercado, incluyendo opciones fuera de indicación que hayan demostrado efectividad
- Realización de pruebas de tránsito colónico o defecografía para evaluar la función intestinal
- Evaluación psicológica preoperatoria como parte integral del proceso de decisión
- Consideración de una colostomía temporal reversible para determinar si el paciente se beneficiaría realmente de la extirpación permanente
La piridostigmina representa un ejemplo de fármaco fuera de indicación que ha mostrado resultados prometedores. Aunque se utiliza originalmente para tratar la miastenia gravis, estudios han demostrado su efectividad en mejorar el estreñimiento en personas con neuropatía y diabetes, ampliando las opciones terapéuticas disponibles.
La prevención y el manejo a largo plazo son fundamentales para evitar la progresión del estreñimiento crónico. Los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas que incluyen:
- Revisión periódica de medicamentos con profesionales de la salud
- Consumo de comidas regulares sin restricciones crónicas de ingesta calórica
- Mantenimiento de actividad física regular, que favorece la motilidad intestinal
- Respuesta oportuna a las necesidades fisiológicas sin retardar la evacuación
- Búsqueda de evaluación médica ante síntomas persistentes
Es importante destacar que los hábitos intestinales «normales» varían considerablemente entre individuos. No es necesario evacuar diariamente para mantener una buena salud, y esta comprensión puede reducir la ansiedad y la frustración asociadas con el problema.
Cuando la cirugía es realmente necesaria, los mejores resultados provienen de una preparación cuidadosa y una toma de decisiones compartida entre el paciente y el equipo médico. La coordinación entre gastroenterólogos, cirujanos y profesionales de la salud mental es esencial para establecer expectativas realistas y optimizar los resultados. El estreñimiento refractario requiere un manejo cuidadoso y prolongado que reconozca su naturaleza crónica, evitando la escalada innecesaria de tratamientos y previniendo la agravación de síntomas.