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Cambiar lácteos por bebidas vegetales puede bajar el aporte de nutrientes clave

La moda de las bebidas vegetales avanza, pero no siempre juega a favor de la nutrición. Una simulación sobre la dieta británica advierte que el reemplazo de lácteos sin planificación puede dejar flancos abiertos en micronutrientes esenciales. La fortificación aparece como la clave.

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Editorial
Cambiar lácteos por bebidas vegetales puede bajar el aporte de nutrientes clave

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La discusión sobre qué ponemos en el café o en el desayuno dejó de ser una simple elección de sabor. Un trabajo de modelización hecho con datos del Reino Unido proyectó que cambiar total o parcialmente la leche de vaca, el yogur y el queso por versiones vegetales puede hacer caer el aporte de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 si esos sustitutos no vienen con una fortificación suficiente.

El estudio, difundido en The Lancet Planetary Health, trabajó con más de 3.500 personas y relevó 146 bebidas vegetales, 76 yogures y 67 quesos disponibles en el mercado británico. No se trata de un diagnóstico clínico de deficiencias, sino de una proyección sobre cómo variaría la ingesta de nutrientes según distintos niveles de sustitución.

La investigación se suma a otro análisis previo de la Edith Cowan University, que ya había advertido que las bebidas vegetales tienen una composición variable según su base y que muchas necesitan fortificación para acercarse al aporte de la leche. Ese trabajo puso el foco en niños y en grupos con mayores demandas nutricionales.

El yodo, el punto más flojo

El yodo participa en la producción de hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo y resultan necesarias para el crecimiento y el desarrollo cerebral. En el Reino Unido, los lácteos son una fuente importante de este micronutriente.

Según el modelo, reemplazar entre el 20% y el 35% de los lácteos elevaría la proporción de adolescentes con ingesta insuficiente de yodo del 54% al 65%. Entre mujeres de 19 a 49 años, el porcentaje pasaría del 32% al 42%.

Calcio: la fortificación no llega a todos

El calcio es clave para huesos y dientes, y también interviene en la función muscular y nerviosa. Aunque el 61% de las alternativas vegetales analizadas incluía calcio añadido, esa cobertura no alcanzaba a todos los productos.

Con los niveles de fortificación vigentes, la sustitución redujo la ingesta media de calcio. El dato refuerza la importancia de leer las etiquetas: dos bebidas vegetales de marcas distintas pueden tener aportes nutricionales muy diferentes.

Riboflavina y vitamina B12, las más ausentes

La riboflavina, o vitamina B2, participa en la obtención de energía a partir de los alimentos y en el funcionamiento celular. Solo el 19% de las bebidas, yogures y quesos vegetales relevados estaba fortificado con este nutriente.

La vitamina B12, necesaria para la formación de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso, suele depender de que haya sido añadida durante la elaboración. El relevamiento la identificó en el 46% de los productos analizados.

Por eso, reemplazar lácteos por versiones vegetales no fortificadas podría reducir el aporte de este micronutriente, sobre todo si no hay otras fuentes dietarias o suplementación indicada por un profesional.

Fortificar, la estrategia que mejor funciona

La fortificación obligatoria de las alternativas vegetales con yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 evitó la caída promedio en la ingesta de esos nutrientes. Aun así, la insuficiencia de yodo siguió alta entre las adolescentes.

La combinación de productos vegetales fortificados y pan con yodo fue la estrategia con mejores resultados en la simulación. El estudio plantea que la transición hacia dietas con menos lácteos requiere políticas de fortificación y consumidores bien informados.

En criollo: las bebidas vegetales no son el enemigo, pero tampoco un reemplazo automático. Si la idea es sumarlas a la dieta, conviene mirar la etiqueta, priorizar las fortificadas y consultar con un nutricionista para no dejar huecos en el camino.

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