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Menores en calle: CABA registra su cifra más baja en años

Buenos Aires alcanzó un hito importante en la lucha contra la vulnerabilidad infantil: apenas 10 niños y adolescentes duermen en la calle, según el relevamiento más reciente. Sin embargo, persisten desafíos críticos en salud mental y adicciones.

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Editorial

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Un logro en la protección de menores

El relevamiento sistemático de personas en situación de calle efectuado en noviembre de 2025 en la Ciudad de Buenos Aires mostró resultados alentadores respecto a la población infantil y adolescente. Se registraron apenas 10 menores durmiendo en la vía pública, representando el 0,6% del total censado, lo que constituye el dato más favorable desde que se iniciaron estas mediciones en 2022.

Este descenso refleja un cambio significativo en la estrategia de contención estatal. Hace tres años, en abril de 2022, se contabilizaban 33 niños, niñas y adolescentes en esta situación. La tendencia ha sido consistentemente a la baja, especialmente en los últimos dos relevamientos, donde las cifras pasaron de 20 casos (mayo 2025) a apenas 10 (noviembre 2025).

Desglose por edades y género

Los datos permiten profundizar aún más en esta mejora. Entre los menores censados:

  • Solo una niña menor de 15 años fue encontrada durmiendo en calle efectiva (0,1% del total), el registro más bajo de toda la serie histórica
  • 9 adolescentes de 15 a 18 años fueron identificados en la vía pública (0,6% del total), también el número más reducido documentado
  • El dispositivo de primer acercamiento (DIPA) detectó dos menores adicionales que fueron derivados inmediatamente a centros de inclusión

El rol crucial de los Centros de Inclusión Social

Detrás de estos números positivos existe una estrategia deliberada de reorientación de la población vulnerable hacia espacios de contención. La red de Centros de Inclusión Social (CIS) se expandió significativamente, alcanzando 58 dispositivos con más de 4.900 plazas disponibles, permitiendo una respuesta más ágil y especializada.

La permanencia en estos espacios facilitó procesos de reinserción social concretos:

  • 1.300 personas egresaron con acceso a empleo
  • 384 niños mantuvieron su escolaridad durante su permanencia en dispositivos
  • 800 personas participaron en cursos de formación laboral y profesional

Estabilidad general con crecimiento en dispositivos

Aunque la cifra de personas durmiendo en la vía pública se mantuvo relativamente estable con 1.613 casos (apenas 3% más que en mayo), la población albergada en dispositivos creció un 20%, alcanzando 3.563 personas. Este desplazamiento indica que el sistema está logrando trasladar a la población del espacio público hacia espacios de contención.

El crecimiento más notable ocurrió dentro de los CIS, donde se registró el 91% del aumento total (598 personas nuevas), mientras que solo el 6% del incremento correspondió a la vía pública. Adicionalmente, 11.726 hogares recibieron subsidios habitacionales, otra herramienta fundamental en la estrategia de contención.

Distribución territorial y concentración

La población en situación de calle no se distribuye uniformemente en la ciudad. La Comuna 1 (centro histórico: Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constitución) concentra el 34% de los casos. Sumando la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal) con su 15%, ambas zonas centrales agrupan la mitad de la población censada.

Las comunas del sur y oeste registran presencias mucho menores, entre 1% y 2% cada una, lo que evidencia una concentración geográfica clara del fenómeno en el área central porteña.

Perfil de la población adulta en calle

La población que permanece en la vía pública tiene características bien definidas. El 88% corresponde a adultos de 19 a 59 años, el 8% tiene 60 años o más, y solo el 1% son adolescentes de 15 a 18 años. En cuanto al género, el 83% son varones y el 14% mujeres.

Respecto al origen, el 31,9% nació en CABA mientras que el 67,1% proviene de otras jurisdicciones. De este último grupo, el 39,5% es originario de la Provincia de Buenos Aires, evidenciando la dimensión metropolitana del problema.

Causas y duración de la situación de calle

Las razones que llevan a las personas a vivir en la calle son variadas pero concentradas en pocos factores:

  • 42% señala problemas laborales o económicos como causa principal
  • 33,9% menciona conflictos familiares
  • 7% atribuye su situación a problemas de salud
  • 12,8% refiere otros motivos

Respecto a la permanencia, el 68,2% de los entrevistados lleva más de un año en situación de calle, con más de la mitad superando los tres años. Solo el 5,4% reporta estar en la calle hace menos de un mes, indicando que se trata de una problemática de largo plazo para la mayoría.

Vínculos familiares fragmentados

Un dato preocupante emerge del análisis de contactos familiares. El 44,9% de las personas encuestadas no tuvo ningún contacto con familiares durante el último año, aunque este porcentaje disminuyó 8 puntos respecto a mayo. En contraste, el 24,6% mantuvo contactos frecuentes (más de 10 veces anuales), cifra que aumentó 6 puntos porcentuales.

Esta fragmentación de vínculos es identificada por las autoridades como uno de los desafíos estructurales más complejos de abordar.

Desafíos persistentes: salud mental y adicciones

A pesar de los avances en la reducción de menores en calle y el aumento de la capacidad de contención, persisten desafíos críticos en salud mental y patologías duales. El gobierno reconoce que estas problemáticas, junto con los vínculos familiares rotos y la dimensión metropolitana del fenómeno, requieren respuestas más complejas y coordinadas.

La red de dispositivos incorporó una segmentación específica para abordar estas cuestiones: se habilitó el primer centro especializado en salud mental y patologías duales, espacios con tratamiento avanzado en adicciones, y dispositivos para poblaciones especiales como personas con mascotas, familias, mujeres y personas mayores.

Metodología del relevamiento

El operativo censal se desplegó con 85 equipos distribuidos en 74 recorridos de calle para asegurar cobertura integral del territorio. Cada equipo incluyó un chofer, censista, operador del sistema RDA y veedor de la Defensoría, garantizando tanto recolección sistemática como supervisión institucional. Esta estructura permitió alcanzar estándares comunes de registro y obtener datos precisos para el diseño de políticas públicas basadas en evidencia.

Perspectivas futuras

Los datos del relevamiento de noviembre 2025 sugieren que la estrategia de expansión de dispositivos y especialización según poblaciones específicas está generando resultados medibles. Sin embargo, la persistencia de desafíos en salud mental, adicciones y reconstrucción de vínculos familiares indica que se requiere una profundización de estas políticas y posiblemente una articulación mayor a escala metropolitana para abordar las causas estructurales de la situación de calle.

Autor
Editorial