La discusión sobre el cannabis recreativo suele moverse entre la libertad individual y la salud pública. Un trabajo reciente suma un capítulo cardiológico a esa pulseada: las hospitalizaciones por problemas del corazón crecieron más rápido en zonas donde se habilitó la venta con fines recreativos.
El equipo encabezado por el Dr. Samuel Slavin, de la Escuela de Medicina Chobanian & Avedisian de la Universidad de Boston, revisó más de 50 millones de registros de altas hospitalarias entre 2012 y 2018. La comparación puso el foco en los estados del oeste estadounidense, donde las ventas recreativas arrancaron en 2014, frente a otras regiones del país.
Los resultados, publicados en BMJ Open, muestran una tendencia que merece atención: por cada año de ventas, las tasas de admisión fueron casi un 4% más altas para insuficiencia cardíaca, un 3% más altas para infartos y poco más de un 2% más altas para fibrilación auricular, ese ritmo cardíaco irregular que tantos dolores de cabeza genera en los consultorios.
También se observaron incrementos en accidentes cerebrovasculares, coágulos en venas profundas y taquicardia, aunque en esos casos la significancia estadística no alcanzó para sacar conclusiones firmes.
Los propios autores aclaran que el diseño del estudio no permite afirmar causa y efecto. Es decir, no se puede sostener que el cannabis sea el culpable directo de cada internación. Sin embargo, el patrón temporal los llevó a señalar que los hallazgos “apuntan a posibles efectos adversos de la legalización recreativa en la salud de la población”.
La recomendación que dejan sobre la mesa es concreta: avanzar con cautela en la regulación y sostener la recolección de datos sobre resultados cardiovasculares. En un contexto donde varios países discuten sus propias normas, mirar lo que ocurre en el sistema sanitario se vuelve tan relevante como el debate ideológico.
- Insuficiencia cardíaca: casi 4% más de admisiones por año de ventas recreativas.
- Infartos: alrededor de 3% más.
- Fibrilación auricular: poco más de 2% más.
- Otros eventos: ACV, coágulos y taquicardia mostraron alzas, pero sin significancia estadística.
El mensaje de fondo no es prohibicionista ni alarmista, sino epidemiológico: cuando cambian las reglas, conviene medir qué pasa con la salud de la gente. Y el corazón, por lo visto, tiene algo para decir en esa conversación.