El dolor de mandíbula, cuello y espalda es moneda corriente en los consultorios. Y aunque suene alarmante, en la enorme mayoría de los casos no esconde nada grave. Así lo planteó el neurólogo Conrado Estol, quien sostuvo que estos cuadros casi nunca responden a una lesión real y que suelen mejorar con herramientas simples: educación del paciente, kinesiología y movimiento.
“Nada es mortal, nada de esto es gravísimo, pero altera la calidad de vida y lo podemos mejorar”, resumió el especialista al repasar las molestias que van desde la articulación de la mandíbula hasta la zona lumbar.
La mandíbula: un foco de tensión más que de lesión
La articulación temporomandibular, esa unión entre la mandíbula y el hueso temporal que se activa al abrir y cerrar la boca, suele dar señales como ruidos, chasquidos y desplazamientos. Detrás de esos síntomas aparece con frecuencia el famoso bruxismo, ese apretar o rechinar los dientes que muchos hacen sin registrar.
Estol propuso un test casero bien simple: tocarse los labios dos o tres veces al día para comprobar si los dientes están apretados. Según su lectura, el estrés y la ansiedad son el origen de fondo de estos cuadros. “Este es fundamentalmente un problema de ansiedad. Ese es el foco y el origen, pero es raro que haya una lesión realmente”, afirmó.
En cuanto al abordaje, fue tajante: nueve de cada diez casos que afectan la vida cotidiana se resuelven con educación del paciente, kinesiología, algún antiinflamatorio y una dieta blanda, sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos.
Cervicales: cuando la imagen asusta más que el síntoma
“Tengo un problema en las cervicales” es una frase que se escucha a diario en los consultorios. Para ponerla en contexto, el neurólogo recordó una revisión de 300 radiografías de columna cervical que hizo junto a un jefe médico en Boston: no encontraron un solo caso que explicara el dolor, salvo una excepción de un hombre con un crecimiento óseo atípico en una vértebra.
El dato que más llama la atención tiene que ver con los estudios por imágenes. A partir de los 30 años, el 90% de las personas muestra artrosis cervical en una placa o resonancia, aunque eso no significa que esa sea la causa del malestar. El cuello, explicó, funciona como zona de concentración de estrés, igual que la articulación de la mandíbula.
Las excepciones existen, claro: una hernia de disco que comprime un nervio y genera debilidad en un brazo requiere otro enfoque. Pero, según Estol, se trata de situaciones “absolutamente excepcionales”. Para las molestias habituales, la receta pasa por meditación, kinesiología suave y reeducación postural global.
Espalda y lumbalgia: el problema es no moverse
Cuando el foco se corre a la lumbalgia y el dolor de espalda, el especialista apuntó directo a la falta de movimiento. “La molestia no es porque hiciste un mal movimiento, es porque no hiciste movimientos, es porque no hacés ejercicios que te fortalezcan el tronco”, disparó.
Su propuesta incluye gestos cotidianos: alternar ratos de pie y sentado, fortalecer la musculatura y no quedarse quieto. En esa línea, cuestionó el rol de la cirugía, que a su entender debe reservarse para casos puntuales.
Para respaldar su postura, mencionó un trabajo realizado en Houston en 2002 con 170 pacientes sometidos a procedimientos de rodilla. A un grupo se le practicó la intervención real y a otro se le simuló, incluso con sonidos dentro del quirófano. “La mejoría fue igual en todos los grupos”, contó. La conclusión es incómoda: el alivio posterior a una cirugía no siempre se puede atribuir al procedimiento en sí.
También comparó sistemas de salud. En países donde los médicos cobran un sueldo general, como Escandinavia y el Reino Unido, las cirugías disminuyeron de forma significativa desde 2015. En Estados Unidos, donde los cirujanos cobran honorarios elevados, no ocurrió lo mismo.
RPG: la técnica que endereza la columna
Frente a los dolores lumbares y la ciática, Estol volvió a apoyarse en la rehabilitación y destacó la reeducación postural global (RPG), un método desarrollado por el kinesiólogo francés Philippe Souchard que en sus inicios se aplicó en chicos con escoliosis.
“Tengo radiografías de chicos con una curvatura tremenda que después de RPG en un par de años uno ve cómo se endereza la columna”, relató. Para los adultos con dolor de cintura o ciática, fue optimista: “RPG en buenas manos, hecho bien, es mágico”.
El músculo piriforme, el gran imitador de la ciática
Otro punto que desarrolló fue el síndrome del músculo piriforme, también llamado piramidal. Ubicado en la zona glútea, ese músculo mantiene una relación anatómica estrecha con el nervio ciático, que pasa por debajo o muy cerca de él.
Cuando se contractura, puede comprimir el nervio y generar un cuadro idéntico al de una ciática clásica. “Puede pellizcar, ahorcar, estrangular al nervio ciático y te da un cuadro de ciática exactamente igual al clásico”, describió.
El problema es que muchas veces ese origen pasa desapercibido. “Hay gente que ha terminado operada de las vértebras lumbares por ciática y lo que tenían era un músculo piriforme contracturado que con rehabilitación se libera”, advirtió.
Entre los factores que favorecen esa contractura mencionó:
- Permanecer muchas horas sentado sobre superficies duras.
- Llevar objetos en los bolsillos traseros, como la billetera en el caso de los hombres.
Lo que no hay que hacer
Consultado sobre la costumbre de hacerse crujir el cuello o la espalda, Estol fue claro: “No, no se hagan sonar la columna”. Según explicó, ese ruido se produce en la cápsula articular y puede empeorar una molestia cervical.
El cierre de su exposición apuntó a un cambio de paradigma. Hoy se realizan en el mundo 300 millones de cirugías, pero el futuro, según el neurólogo, va hacia menos medicina invasiva, más tratamiento médico y más prevención, con herramientas que permitan anticipar los problemas antes de que aparezcan.